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enero 4, 2008 / Roberto Giaccaglia

Veo gente muerta

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I Am Legend, Francis Lawrence, 101:00, 2007, Estados Unidos.

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The Invasion, Oliver Hirschbiegel y James McTeigue, 99:00, 2007, Estados Unidos.

En I Am Legend, la “gente muerta” es en realidad gente no-muerta, es decir vampiros, los “buscadores de la oscuridad”, que asustan, y bastante, y que encima, como pasaba con los muertos vivos en la última película de la serie de George Romero, se van poniendo más y más inteligentes a medida que I Am Legend transcurre, lo que es un serio problema para el protagonista del film, Will Smith, que no está tan mal en su rol de Robert Neville después de todo, el último hombre vivo en la tierra.
En The Invasion, por otro lado, la “gente muerta” son el guionista, el director y los actores del film, quienes, al contrario de los vampiros de I Am Legend, y cosa rara, porque no parecen respirar, se van poniendo más y más estúpidos a medida que The Invasion transcurre, lo que es un problema para el espectador, si es que ya no abandonó la sala.

Veamos, aunque sólo una de las películas pueda verse:

The Invasion es la enésima adaptación que ha sufrido The Body Snatchers, novela de ciencia ficción escrita en 1955 por Jack Finney, que cuenta la invasión del planeta Tierra por parte de unas semillas, o de algo así como unas semillas, que toman posesión de los cuerpos humanos con los que tienen contacto, transformándolos en “pod people”, sujetos sin ningún tipo de sensaciones, ni emociones, tal como uno queda después de ver The Invasion, seguramente la peor de las adaptaciones que se haya hecho de la novela de Finney, quien ya con la primera, Invasion of the Body Snatchers, de 1956, dirigida por Don Siegel, sufrió bastante, porque no se respetaron varias de las cosas que había puesto en su novela, como por ejemplo el ciclo de vida de los hombres convertidos en plantas marcianas —y eso que esa primera versión fue la más fiel de todas a la novela original.
Luego de la película de Siegel vinieron varios bodrios, pocos con momentos rescatables. Es más, no me explico cómo es posible que se haya financiado The Invasion, semejante barbaridad, siendo que, encima, existen barbaridades del estilo mucho mejores, marcianos que invaden cuerpos de humanos y que se mandan la parte, actuando como hombres, unos zombies con decoro digamos, hasta que no quede un solo cuerpo sin usurpar, sin hacer propio. No sólo se hicieron adaptaciones de la novela de Finney, sino algo así como relecturas, como esa en la que trabaja Johnny Depp, por ejemplo, que, sin ser buena casi en nada, tiene un par de momentos atractivos, The Astronaut’s Wife (1999).
O sea, existen ya demasiadas películas con marcianos que usurpan cuerpos como para intentar una más que no viene a aportar nada, sino que resta: los actores no actúan, el guionista no escribe, el director no sabe lo que hace. Así de mala y de incalificable es The Invasion, donde otra vez un organismo alien viene a invadir el planeta, esta vez encima perturbando las vidas de la psiquiatra Carol Bennell (Nicole Kidman) y de su colega Ben Driscoll (Daniel Craig), quienes son los únicos en darse cuenta de que todos se están transformando en seres sin sentimientos ni humanidad, pero eso sí: por lo que dicen las noticias de los diarios, es para bien, ya que el mundo, al estar todos convertidos en plantas que caminan, ha limado sus asperezas —si hay algo gracioso en la película, o una escena que mueva al público, es ver a George Bush y a Hugo Chávez en pleno abrazo, dejando de lado sus diferencias, para el bien del planeta, puesto que ahora no son “humanos”, sino “plantas espaciales”… algo que quizás fueron siempre, y no nos dimos cuenta. Bien, mientras la infección alienígena se expande, Carol emprende junto a su colega la cura para tan terrible contagio.
Puf, costó contarlo sin quedarse dormido (Nicole Kidman parece haber trabajado a reglamento, para no hablar del partenaire, Daniel Craig, quien directamente actuó de brazos caídos —¿hay una huelga en Hollywood y yo no me enteré?).

La novela I Am Legend, por su lado, novela de Richard Matheson, también sufrió un par de adaptaciones fílmicas, y también varios intentos fallidos, es decir películas que no llegaron a concretarse, pero con la última adaptación le fue mucho mejor que a la original The Body Snatchers, tanto es así que hasta se puede ver (y se disfruta).
En esta I Am Legend vemos cómo una cura experimental contra el cáncer se convierte en una tragedia, una especie de pandemia que transforma a la gente en seres pálidos, lampiños, de dientes afilados, sin tolerancia la luz solar y deseosos de sangre. Nada más que un mínimo porcentaje de la población mundial es inmune al virus desatado. Por ejemplo, nuestro héroe, el científico Robert Neville, quien entre cacería y cacería, y charlas con su perro, trabaja en su laboratorio para encontrar una cura al mal.
I Am Legend retrata pues la epopeya de un hombre en un mundo donde reinan los vampiros, y en el que de la humanidad sólo quedan recuerdos, máquinas, casas, la música de Bob Marley que escucha Neville, una de las cosas que lo mantienen con vida.
Si bien la película tiene los inevitables agregados que toda obra de Hollywood supone, la parte mala de la película, también tiene mucho de lo que novela original destilaba en cada página: climas envolventes —esa New York devastada, por ejemplo, o las escenas de acción, para una de las cuales se tuvo que contar con la colaboración de agencias gubernamentales, más de mil extras y el mismísimo Departamento de Defensa. Bueno, para algo ha servido después de todo—, emoción, sorpresa, el humor como última chance de mantener la cordura, un humor desesperado, un humor y una emoción que sólo pueden partir de una obra que retrate rasgos humanos, problemas humanos, respiración.
Creo que ese factor, el de la “respiración”, puede ser una de las mayores diferencias entre estas dos películas que muestran al hombre, a su manera, en situaciones apocalípticas, donde otros seres vienen a encargarse de él. Es que en una de ellas el cine respira y hasta por momentos tiene los pulmones hinchados, mientras que en la otra no sucede nada de eso, sino todo lo contrario, el cine se ahoga, se duerme, se muere.

Pero quizá esté siendo demasiado optimista con I Am Legend.
Es que, otra vez, hay que ir a lo de siempre, a eso que termina por arruinar a las buenas películas, los benditos finales a los que Hollywood nos ha acostumbrado —y la palabra “bendito” esta vez sí que quiere decir algo.
Algunos le han llamado “creacionista” al final de I Am Legend. Puede ser. La escena final, con su carga religiosa, mesiánica, no desmiente esta idea, al menos puede aportar una ilustración de lo que el creacionismo cree que son “la evolución y la extinción divinas”, o la ideología del “diseño inteligente”…
Pero ya estoy cansado de prestarle tanta atención al final de una película, siendo que en I Am Legend tantas cosas destacables suceden en el comienzo y entre medio de los dos momentos… Por ejemplo, la visita de Robert Neville al nido de los vampiros, uno de esos momentos en que dan ganas de tener las uñas más largas y fuertes, para poder clavarlas en la butaca… o cuando los vampiros le tienden una trampa… escenas fascinantes, donde se queda uno esperando lo peor y temiendo que pase al mismo tiempo. No son muchas las películas que logran eso.
Y hay que destacar a Will Smith, por supuesto, quien hizo añicos los prejuicios que tenía sobre él cuando me enteré de que era el designado para encarnar al pobre de Neville, hombre solitario si los hay.
Así que no nos vamos a andar preocupando por los últimos minutos de la película, basta con levantarse antes y listo, en el preciso momento en que sentimos que la cosa empieza a ponerse algo tonta, zalamera, sentimental, cosa que no sucedía en absoluto en la novela de Matheson.
Justo ahí, repito, debemos hacer abandono de nuestra butaca, esa que soportó nuestras uñas, y salir, para que la atmósfera y la tensión acumuladas no se arruinen de repente con esa pátina descolorida (creacionista o lo que fuera, no importa), que tiñe de una palidez malsana el bello cuadro que se venía manteniendo a fuerza de actuación y de climas envolventes.

Tanto entusiasmo con I Am Legend me hizo olvidar casi por completo de The Invasion, lo que no deja de ser una suerte, por supuesto.

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5 comentarios

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  1. lanoviadetroll / Abr 2 2011 9:22 am

    yahooo!! sección cine chatarra!! sí me simpatiza el cine chatarra pero la verdá es que Jolivu ya me da poca ganas hasta de investigar…

    Esta mepa que sí concuerdo con que Smith esta muy bien y está muy bien el planteo con la ciudad…el bodrio lo veo menos en el final como en el que nunca entendieron que el asunto pasa por la pregunta de quién es el “monstruo” -Romero lo entendio mejor me pa. Acá los monstruos son figurantes chatos y todo se desbarranca apenas ganan en protagonismo -post muerte de “Sam the Dog”. No vi las otras adaptaciones.

    Creo que las últimas “sorpresas” agradables de cine chatarra americano que me vienen a la mente son los bodoques de Spielberg con Cruzzzz -W of the W y Minority Report. No me atrevería a revisarlas pero el final ridiculo estaba bueno (Boston upper class inpoluta vs. Detroit + la línea final, casi nazi, de la voz en off de Freeman: bien squerosa :-) ) y la segunda porque me recuerda al clásico “El hombre demolido” -no leí el cuento de K. Dick en e cual supuestamente está basado pero la adapatción de “Demolished Man” fue un proyecto que De Palma siempre se quedo con las ganas de hacer y en esa epoca Steven y Brian andaban cerca… -una pena que la traducción de Minotauro sea casi ilegible. Spiellberg es un bodrio, no me gusta nada de lo que hace -corrijo la primera del Camión tenía lo suyo- quizá por eso me sorprendió que se dejara ver esos bodoques con Rogelio Cruz… – x – = + ??
    Ahhhhh -otra sorpresa simpatica es la secuencia posmo de títulos de “Watchmen” (y nada más – Los increibles es más película je ) Chatarra forever!!!

    Cambiando de registro, si nunca la viste busca “Yeux sans visage” de Franju, y aún más lejos puro cine fantástico hasta el delirio la adaptación de Romeo y Julieta de Paradjanov -1964 Shadows of Forgotten Ancestors

    Títulos grossos?, sumo “Un condenado a muerte se escapa” -cuenta toda la película en él título y no dice nada -je- y mi preferido, en la misma vena -aunque la película IMO no sostiene del todo la apuesta 1969 – Bressane: “Matou a Família e Foi ao Cinema”

    dejo el balbuceo divagoso

    Salú :)

  2. Roberto Giaccaglia / Abr 2 2011 5:37 pm

    Ya lo creo que Los increíbles es “más película” que Watchmen, una de las peores afrentas que sufrió el arte del cómic.

  3. lanoviadetroll / Abr 3 2011 5:43 am

    Quisieron filmar La Ilíada…parece que no salió del todo bien, je :)

  4. lanoviadetroll / Abr 3 2011 8:24 am

    Esto me recordo el asunto Martel-Eternauta, que generababa bastante curiosidad y era obvio que se caía…

    Entrevista reciente – de boluda no tiene un pelo:

    …Pero ahora un desacuerdo con respecto a ciertos cambios hicieron cancelar el filme. “No llegamos a tener una situación de confianza entre los productores y yo que auspiciara un buen fin a todo lo que seguía. Ni siquiera llegaron a leer el guión”, le dijo Martel a la publicación Esto No Es Una Revista.

    La directora de “La Ciénaga” se negó a seguir al pie de la letra el original y allí nació el conflicto. “¿Qué sentido tiene hacer lo mismo si la historieta es fantástica? Creo que a Oesterheld no le hubiera gustado la literalidad. Es mucho más atractivo cómo algo que hiciste potencia a otros y hace estallar otro universo, hijo de lo que has hecho, que ver la copia fiel que, por otra parte, es imposible de realizar”, reveló.

    Sin dudas, la visión libre de Martel chocó con las intenciones más puristas de los inversores. “Me parecía que la adaptación implicaba pensar en esa actualización. Lo que hice, entonces, fue pensar un mundo en el cuál el enemigo éramos nosotros mismos. Pensar la invasión desde esa perspectiva.

    “Una cosa muy moderna que tenía la historieta era el hombre-robot. Yo me fui más para el lado de los zombies; a los cascarudos los achiqué y eran unos bichos que infectaban a los muertos y se volvían zombies. Yo estaba feliz, me encanta la historia. Ojalá alguna vez pueda hacer esta o algo parecido”, concluyó esperanzada.

    http://entretenimiento.latam.msn.com/ar/cine/articulo.aspx?cp-documentid=27138871

    entrevista más detallada acá -http://www.estonoesunarevista.com.ar/martel.html

    Rupias marcianes por hecharle una ojeada al guión…Jé

    Salú :)

  5. Roberto Giaccaglia / Abr 3 2011 5:19 pm

    Cierto, Martel iba a filmar El Eternauta. Me había generado entre expectativa y rechazo la noticia, y después me olvidé. No la imaginaba metida en esos asuntos, pero como me gustan todas sus películas… en fin. Gracias por traerme la explicación de por qué tamaña empresa no se llevó adelante.

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