Skip to content
septiembre 8, 2008 / Roberto Giaccaglia

El hijoputa

España, decí alpiste, Hernán Casciari, 254 págs., 2008, Sudamericana, Buenos Aires.

El primer artículo de este libro, “Cagar leyendo”, lo leí precisamente así, cagando. Me salteé el prólogo, y lo bien que hice, porque de entrada nomás me topé con un artículo que dadas las circunstancias fue, digamos, de carácter empático, por lo que continué la lectura en forma amena, distendida, como si lo que había ahí en el libro estuviera pensado para el momento.

Después de un comienzo semejante, fue fácil seguir enganchado con la lectura del libro, el autor ya se había ganado a su lector. Para colmo, el artículo siguiente, que habla de los tipos aburridos que se sientan en las mesas del fondo en todas las fiestas, me pinta más o menos de cuerpo entero: yo soy así, a las fiestas voy por compromiso y me aburro fácil, no bailo, ni siquiera con la más fea, y cuando pasan canciones tipo “Saca la mano Antonio”, como el propio autor destaca, añoro mi colección de clásicos metálicos más que nunca. Luego me deprimo, pero nunca hay el suficiente alcohol cerca. Yo creo que Casciari les habla a los tipos así, a los que en las fiestas se aburren y a los que cagan leyendo. Casciari es uno de esos escritores que te habla a vos. Y también, claro, materia principal del libro, a los argentinos que añoran su país de origen, a los anclados en España sobre todo, pobre gente, que no encuentra asadores en ningún camping, ni un carnicero digno de su oficio, ni amigos de verdad, ni dulce de leche.

Hasta ahí, es decir cuando me decidí cerrarlo, luego de varios artículos que comentaban estas alegrías y estas penas, alegrías patrias y penas españolas, para continuarlo apenas pudiera, el libro estaba bien, muy bien, por fin aparecía alguien que daba cuenta de asuntos importantes a los que nadie parece prestarles atención y los contaba con picardía, irreverencia, gracia, inteligencia… Después, la gracia se fue diluyendo. Algunos libros son mejores en cuentagotas. Como esos remedios a base de plantas, ¿no?, si uno se pasa, en vez de curar, te enferman. O te patean el hígado.
Escribí recién una palabra sin querer, inteligencia, pero si hay algo que le hace justicia a este libro es precisamente esa palabra… Aunque no, ya me estoy desdiciendo, porque ahora que lo pienso la palabra justa sería viveza, de la criolla digamos, o sea la capacidad del tipo que hace reír a todo el mundo con sus frases agudas, ingeniosas, inesperadas, cosas que tal vez tengan poco que ver con la inteligencia propiamente dicha, ya que ésta tiene un sentido más burocrático. Bah, la inteligencia en sí posiblemente esté sobrevalorada, porque después de todo no es más que un poco de habilidad y otro de destreza, lo que permite resolver problemas y nada más. En cambio, la viveza, la criolla, eso de lo que goza Casciari, es otra cosa, un bien preciado y por estos lados requerido: un recurso punzante, del que el autor hace gala y que le sirve para justificar su libro. Es más, España, decí alpiste es una glorificación de la viveza criolla, su monumento.

Igual, ya que estamos, la primera vez que leí el nombre de Hernán Casciari fue acompañado por la palabra “inteligente” . Lo decía Sergio Olguín, desde las páginas de Lamujerdemivida, una revista cuyo nombre vaya uno a saber por qué se escribetodopegado.
Olguín recomendaba ver la serie Lost (que por esos tiempos, no sé, un par de años atrás, estaba empezando), simplemente porque le gustaba a Casciari, que es un tipo inteligente. Después perdí de vista o de oído el nombre de Casciari, hasta que el nombre empezó a sonar por todos lados gracias a un par de blogs exitosos de su autoría.

De uno de esos blogs, Orsai, está compuesto este libro, España, decí alpiste, que según creo antes salió en España con el nombre más directo y menos platense de España, perdiste. O sea, este libro es un blog llevado al papel, un blog encarpetado, un producto inteligente, o, mejor, el producto de una avivada: todo lo que hay en él se puede encontrar en el blog ya citado, que es gratis, pero ahora el producto está bien encuadernado y con una linda tapa. Parece que es un éxito, lo cual es lógico: toda avivada que se precie de tal viene bien empaquetada y, por lo general, no defrauda —al menos en el corto plazo. España, decí alpiste es así, ni más ni menos. Lo que hagamos con el libro una vez leído no es asunto del autor.

No puedo dejar de preguntarme si a los españoles les habrá hecho gracia el libro o si habrán catalogado al autor con algún adjetivo menos glorificante, como por ejemplo hijoputa, una palabra que me gusta mucho. Sirve para señalar a alguien jodido que, por ejemplo, entre otras cuestiones, busca en los demás defectos de toda índole, sin otra motivación más que la risa plena e insana, en el buen sentido de la palabra: y este libro, en el buen sentido de la palabra, es un libro insano, que se ríe plenamente de las taras españolas, entre otras cosas.

Pero tal vez el término hijoputa sea un poco fuerte. Casciari, después de todo, no hace más que escribir —aunque cada uno de sus artículos jorobe a un buen porcentaje de la población a la que están destinados.
Yo elegiría, llegado el caso, otra acepción para la palabra hijoputa. Si pudiera llamarle así a Casciari sería para resaltar el cariño que me han despertado sus artículos. Es más, no debe de haber para un cómico mejor piropo que el de hijoputa. Bueno, está bien, lo digo como corresponde decirlo en este caso, es decir, lo digo en argentino: hijo de puta, separado, y no como el nombre de la revista esa, Lamujerdemivida.

¿No es recurrente, acaso, que mientras nos estamos despanzurrando de risa se nos ocurra decir del cómico que nos ha provocado dicho despanzurramiento es un “hijo de puta”? Para mí, por ejemplo, Jorge Corona es un hijo de puta y no se me ocurre nada mejor para tildar su humor, socarrón, irreverente, despreocupado, desatento con todo el mundo. También es cierto que “hijo de puta” (y también hijoputa) puede usarse para señalar al tipo de postura arrogante, el piola que se las sabe todas, el que va por tu dinero y luego por tu mujer, cosa que cualquiera puede pensar de Casciari, algo que no parece del todo injustificado, porque bien puede pasarnos que leyendo a Casciari creamos que estamos ante alguien digno de cuidado. No sé, pero Casciari parece de vez en cuando uno de esos tipos que al verlo pasar conviene ponerse una mano en el bolsillo y otra en el culo, por las dudas, como decían en mi pueblo.
Pero el “hijo de puta” (o hijoputa) que se destaca sobre todo por su gracia, o viveza, es un desgraciado querible, un loco lindo, de esos con los que hace bien juntarse de tanto en tanto. Se podría mencionar como ejemplo de “desgraciado querible” al Ricardo Darín de Nueve reinas, con ese carisma, ese poder de convencimiento, esa lucidez, esa capacidad entradora… Pero Casciari cuando se hace el sensible es sensible en serio, y no, simplemente, para robarnos o sacar algún tipo de provecho, como el Darín de Nueve reinas. Alguien capaz de escribir que le gustaría tener un frasco a rosca para encerrar algún sentimiento fugaz de misterio y de felicidad para usarlo cuando esté lejos de Buenos Aires no puede ser alguien dañino, tiene que ser forzosamente un buen tipo. Así que cuidado, que no estamos hablando acá de un hijo de puta malo, detestable, por ejemplo un árbitro de fútbol o un diputado. Estamos hablando de un hijo de puta sensible y hasta cariñoso —esto último es una ñoñez, pero qué le voy a hacer, me contagió el asunto del frasco.

Casciari es así, o sea lo contrario de un árbitro de fútbol o un diputado, él es un desgraciado querible, alguien hábil para detectar miserias cotidianas, vengan de Argentina o vengan de España o de cualquier lado, hábil y resuelto para jugar con ellas, para armar en torno juegos que hacen reír, llorar y dan bronca, todo al mismo tiempo. La viveza criolla tiene esas cosas, un poco contradictorias, es un vicio que por la gracia que nos causa se vuelve virtud. Puede causar rechazo en un principio, porque tiende a humillar a todo lo que tiene cerca, sea esto lo que sea, se la pasa desacralizando, pero la viveza criolla siempre termina por caernos simpática, a no ser que se vaya de mambo, si es que esto es posible, y nos fastidie, o nos toque los cojones, como dicen en España.

Y bueno, España, decí alpiste es un libro que toca los cojones de la madre patria y que, en pocas palabras, nos hace por ello cagar de risa, pero habría que ir más allá y darse cuenta de que en realidad el librito le toca los cojones a algo más que a la idiosincracia española, si es que tal cosa existe y no es una vana generalización imprudente. Casciari, digo, le toca los cojones a los lugares comunes del pensamiento, a lo que hoy se estila en los medios, a lo que hoy se estila en la literatura y, fundamentalmente, se caga redondamente en lo políticamente correcto, algo que, bien mirado, es una suma de todo lo anterior.

El tipo políticamente incorrecto hace lo que no se espera, sorprende, por eso suele tildárselo de provocador. Casciari lo es, provoca, pero tal cosa sería poca si se nos pasara por alto el hecho de que además lo suyo sirve para mostrarnos lo poco y nada útil para el pensamiento que son las buenas maneras. Las buenas maneras son paranoicas, pelean contra molinos de viento, molinos que se la pasan despeinando calvas. Contra eso, contra esa idea, una ventisca que sólo los amanerados ven, Casciari escribe sus artículos, sus notas, sus conjuras. De eso se ríe, mejor decir. De eso nos hace reír.

Bueno, reírse. Hay que ver. Por ahí es un humor demasiado gris, color que no consigue nada, que desdibuja, porque la pluma de Casciari, empujada a ir demasiado lejos, suele quedarse sin tinta, así que todo lo negro que quiere ser termina en algunas ocasiones con zonas a las que les falta cierta potencia, convencimiento. A la viveza criolla le suceden estas cosas. Es el riesgo de querer demostrar demasiado, de que siempre se está por encima de los demás, de que siempre se puede llegar más lejos. El prólogo del libro, cosa que me había salteado allá cuando lo empecé, en ese sano momento, está escrito así, sin tinta, con una pluma que fue empujada más allá de la cuenta. Esto se llama traer algo de los pelos. O hacerse el vivo, ponele. A veces el políticamente incorrecto no provoca risa, ni nada, tiene un efecto un poco nulo, como el que provocaría alguien que nos quisiera tomar el pelo en alguna menudencia. Es cuando el lector nota cierto aire de superioridad a costa del prójimo, una especie de tinellización mañosa, que pasa por otra cosa. Por inteligencia. Pero lo bueno es que Casciari no se lo cree ni un poquito. Dijo por ahí que uno de los errores de la literatura argentina, al menos de la “nueva” literatura argentina, pasa por ahí, porque hay en ella mucha gente inteligente, que se lee a ella misma y sólo a ella misma. Como vivo que es, y no alguien inteligente, sabe que lo suyo es un curro y que no pasa de eso: un curro. Esa falta de pretensión, más que anularlos, resalta sus dotes, que son muchos.

Para encajarnos este libro, por ejemplo.

13 comentarios

Dejar un comentario
  1. mariano / Sep 9 2008 12:05 pm

    Saca la mano Antonio también es un hijo de puta, como Olmedo. Y como no me va a resonar ese nombre si yo también me embolo en las fiestas, aburrido y patético cuando bailo tanta música rejuntada desde los enganchados brasileros: pepé-pepepe-pepé etc hasta: diosa con esa cola llena de arena. NI hablemos cuando sacan el cotillón.
    No sé cómo estará el libro de Casciari pero tu crónica está buena.

    saludos

  2. Koba / Sep 18 2008 2:05 pm

    No compraría libros de Casciari, pero sí consumo mucho su blog de series (http://blogs.elpais.com/espoiler/)
    En cuanto a ir al baño a leer… ¡qué placer!

  3. Juan Secaira / Sep 26 2008 1:56 am

    Parece que salió muy bien la avivada. por acán, en algunos blogs, dicen que un libro hecho de textos de un blog no tiene calidad, pues carece de la supervisión de alguien, y ponen de ejemplo a los blogs institucionales o de los periódicos.
    A mí me parece que es una incongruencia, porque es claro que hay medios “serios” que obedecen a otros intereses, un niño lo sabría. Más bien creo que hay un complejo por ahí.

    Tu poste me pareció divertido y bien contado, habrá que seguirle la pista al mencionado autor.
    saludos,

  4. carlos / Jun 22 2009 12:21 pm

    Diré una boludez, ya que el libro no lo leí. Pero pensando en lo que decís de la viveza, me fijo en la tapa. Siempre me importaron las tapas, es lo primero que uno ve de un libro, y sé que a Hernán le gusta la de su libro, lo leí por ahí. A mí me llama la atención algo de tan manifiesto no se ve: una buena idea, la vaca argentina que se coge al toro español, poniéndosela, tiene un concepto fallido. Porque: ¿con qué se lo coge? ¿qué le pone? nada, porque no tiene nada, es una vaca. La imagen es pura postura, una posición sin consecuencias. Acaso el sentido se complete con la línea que abajo dice: fuimos, mentimos, vencimos. Sobre todo la segunda palabra, mentimos.

  5. Carlos / Nov 29 2010 12:21 am

    Me acabo de quedar pasmado al leer este artículo, ¿como se pueden utilizar a conveniencia las palabras de tal forma que hasta se camufla la realidad? ¿hijoputa? no, RACISMO con todas sus letras su significado y su contexto, eso es lo que se nos pasa por la cabeza a los españoles cuando llevamos a cabo una pesada y pedante lectura como esta, nadie tiene la culpa de los pecados de su madre, pero si de los suyos propios.
    Hace tiempo leí sobre el inmenso nivel de racismo no reconocido que existe en Argentina y esta señoras y señores no es más que otra prueba para refutar lo que no quiero confirmarme puesto que no quiero etiquetar de ninguna forma negativa a ninguna nación y menos todavía a una nación hermana. Tu presuntuosidad no te sirve para camuflar lo que en realidad eres, no al menos con todo el mundo.
    Pena me das y dos consejos: Si no te gusta lo que hay la puerta queda abierta y por último, para ser buen escritor se necesitan buenos ideales.

  6. Roberto Giaccaglia / Nov 29 2010 3:11 pm

    No, de ninguna manera, para ser un buen escritor lo menos que se necesita es buenos ideales.

  7. Carlos / Nov 29 2010 7:50 pm

    ¿Solo eso? ¿ya no sabes que más decir asqueroso racista? debería denunciarte por apología del racismo, debería darte vergüenza, no entiendo como podemos acoger a gentuza como tú , tolerante con los intolerantes nunca, no sabes ni que decir, pero aun así te voy a dar otro consejo: Rectificar es sabido por todos que es de sabios a no ser que te de miedo reconocer lo repugnante y desagradecido que eres, pero no hay nada más patético que engañarse a si mismo.

  8. Ricardo Jesús Navarro / Nov 30 2010 7:37 pm

    Dime Carlos, ¿tú eres tonto o gilipollas? ¿Puedes explicarnos a los lectores dónde ves “racismo” en esta nota? Es que te has quedado discutiendo solo tío. ¿Confundes acaso al autor de la nota con el autor del libro reseñado? ¿Por ojeriza hacia uno te la tomas con el otro? ¿O es que simplemente te has olvidado tu medicación?

  9. Carlos / Dic 1 2010 2:10 pm

    Primer punto: Me parece patético que me contestes con otro nombre o que algún colegita racista tuyo salte en tu defensa y la prueba está en que este artículo tan solo tenía cuatro comentarios en tres largos años, que casualidad ¿no? Y que el comentario que me contesta violentamente acapare tanta ira para no aludirle (me he reído mucho, gracias).

    Segundo punto: La descalificación es el recurso de los ignorantes de los sabelonada. La crítica es para los dos para el que escribe el libro y para el que lo defiende, pues tanta culpa tiene el que roba como el que compra lo robado a sabiendas, por poner un ejemplo y en cuanto a donde están los comentarios racistas eso es el tercer punto.

    Tercer punto: Y aquí tengo que hacer una petición, a las personas a las que les interese la verdad y los recursos (no meras descalificaciones y respuestas cortas escasamente elaboradas). Por favor paciencia. Y ya empiezo:

    segundo párrafo del artículo: Podemos encontrar escrito “… a los anclados en España, pobre gente, que no encuentra asadores en ningún camping (sin importancia, no hace alusión a nada ofensivo) ni un carnicero digno de su oficio (en España como en Argentina también se come buena carne según la zona) ni amigos de verdad…” (y esto señor es lo que de verdad se posiciona). Pero sigamos.

    Tercer párrafo: “Varios artículos que comentaban estas alegrías y estas penas, alegrías patrias y penas españolas” (quién lea esto último y no conozca España no imagino que puede pensar…).

    Séptimo párrafo: (al principio) “…España, decí alpiste, que según creo antes salió en España con el nombre más directo y menos platense de España, perdiste” (evidentemente este libro no hace más que alusiones racistas ¿por qué cambiarían el nombre…?). Poco más abajo (seguimos en el séptimo párrafo) hace hincapié en que el libro es inteligente y tiene viveza y poseé “una linda tapa” (Tapa en la que según algún comentario es una baca Argentina que se está montando a un toro español. Bonito símbolo…) “Parece que es un éxito lo cual es lógico” (¿lógico?).

    Octavo párrafo: “No puedo dejar de preguntarme si a los españoles les habrán hecho gracia el libro o si la habrán catalogado al autor con algún adjetivo menos glorificante…” (¿por qué lo duda? Si no es racista no tenemos porque ofendernos). Al final del octavo párrafo dice: “…en el buen sentido de la palabra, es un libro insano que se ríe plenamente de las taras españolas, entre otras cosas” (¿buen sentido de la palabra? ¿libro insano? Antónimos, es decir contradicción. ¿Por qué cada uno no escribe sobre sus propias taras y así con un poco de autocrítica levantamos países que lo necesitan…? y dejamos atrás leyendas negras y mala literatura.

    Noveno párrafo: “Pero tal vez el término hijoputa sea un poco fuerte. Casciari, despues de todo, no hace más que escribir – aunque cada uno de sus artículos jorobe a un buen porcentaje de la población a la que están destinados” (es decir España o españoles, que es lo mismo).

    Décimo párrafo: El autor del artículo habla del cariño que le tiene al “escritor” y se atreve a llamarlo cómico (todos conocemos ya los famosos chistes de gallegos que tanto les gusta a unos pocos muy pocos argentinos) y al final del párrafo dice hijo de puta como supuestamente corresponde , en argentino. Como si los demás no supiéramos escribir.

    Decimotercer Párrafo: “Puede causar rechazo en un principio, porque tiende a humillar a todo lo que tiene cerca” (al menos lo admite de alguna forma, aunque sea de forma indirecta).

    Decimocuarto Párrafo: Y aquí viene lo mejor “ España, decí alpiste es un libro que toca los cojones de la madre patria y que, en pocas palabras nos hace por ello cagar de risa, pero habría que ir más allá y darse cuenta de que en realidad el librito le toca los cojones a algo más que a la idiosincrasia española, si es que tal cosa existe y no es una vana generalización imprudente” (toma ya… ¿dónde está el racismo? ¿cuál es vuestro concepto de racismo? Con sutileza o sin ella, con reconocimiento o sin él, esto es lo que es, racismo, xenofobia fruto de complejos y frustraciones, ni más ni menos.

    Y aunque todo lo que estoy diciendo resultará en vano para algunos puesto que son buenas maneras y argumentos contundentes (esto me permito decirlo, lo de argumentos contundentes) y ya lo dice en el decimoquinto párrafo: “las buenas maneras son paranoicas, pelean contra molinos de viento, molinos que se la pasan despeinando calvas” y justo antes de esto ya dijo que son poco y nada útil (pues solo el tiempo lo dirá) y poco más abajo aun se atreve a pronunciar que son formas amaneradas de forma despectiva y que de eso se ríen (pensamientos en exceso radicales los suyos).

    Cuarto y último punto: Consciente soy de que de poco servirá esto, pero sería un ser indigno si no defendiera mi honor, el honor de los que quiero y la justicia y un último consejo puesto que ya no miraré lo que respondes ya que ha quedado clara tu simpleza y no merece la pena “mide tus palabras pues es muy fácil aparentar valor ante una pantalla y un teclado” ahí queda eso, cuidate.

  10. Ricardo Jesús Navarro / Dic 1 2010 4:45 pm

    “Vaca” es con “v” corta so bestia.
    Y yo no soy “colegita” de nadie.
    Gracias por la explicación, ahora ve con tu doctor.

  11. Miriam / Feb 12 2011 7:43 pm

    Dios mio los Argentinos empezáis a ser patéticos sois casi todos unos xenófobos acomplejados, contigo en todo Carlos porque lo que importa es el contenido de tus palabras, repugnante.
    A ver quién me contesta xDD, me da igual porque no lo voy a mirar xDD.

  12. Alfonso / Mar 25 2012 9:18 pm

    Miriame la polla miriam

Trackbacks

  1. cosmopista » Blog Archive » Regalo boomerang

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: