Skip to content
noviembre 13, 2008 / Roberto Giaccaglia

Crítica creación: Un año al pedo

alp

Un 13 de noviembre de 2007 nacía Crítica creación…

Y un buen día borré los comentarios. Todavía los tengo, de nostálgico que soy, nada más, pero un buen día los borré de la vista general. Hay gente que todavía me pregunta por qué lo hice. Y otros me preguntan por qué volvieron. Creo que lo hice, aquello de borrar los comentarios, para imitar a Sergio Chejfec, sin duda el escritor nacional que más se parece a un escritor, porque Sergio Chejfec tiene un blog donde escribe sin esperar ni siquiera la retribución de unas cuantas palabras amigas, o enemigas, que es, sigo sosteniendo, lo que un escritor con todas las letras debe hacer. Los demás somos poligrillos.
Hablando de enemigos, algunos todavía creen que borré los comentarios porque empecé a recibir muchos en contra con aquello de Pablo Ramos, un asunto sin importancia, hablé pestes de una de sus novelas, sus novias se enojaron, me insultaron y hasta hubo una (uno) que juró encontrarme algún día y aprovecharse de mis pocas habilidades pugilistícas. Al menos sirvió para intercambiar un par de mails con Ramos, que no parece mal tipo, escriba como escriba. Pero no, resulta ser que no, que no fue por esos comentarios molestos que un buen día los borré a todos. Lo hice porque se me antojó. Lo venía pensando de mucho antes, hasta que dije los borro y listo, y después cierro la posibilidad de comentar. Eso era como empezar el blog de nuevo. Siempre quiero empezar de nuevo. Por eso Crítica creación ha sufrido tantos cambios de diseño. Claro que con eso no basta. Y como siempre quiero empezar de nuevo quizá lo de borrar los comentarios se haya debido a esas ganas un poco infantiles de abrir un cuaderno con todas sus hojas todavía vírgenes. Pero cuando uno ya es mayor esto no se llama “abrir un cuaderno con todas sus hojas todavía vírgenes”, sino “hacer tabla rasa”, una arbitrariedad a veces imperdonable. Y, de paso, una ilusión un poco tonta, lo que no quiere decir que de vez en cuando no funcione. Digo, esto de desentenderse o prescindir de todo lo anterior, eso es hacer “tabla rasa”, puede operar como cierta liberación, un despegue. Cuando se trata de los comentarios de un blog supongo que la operación libera en cierta medida al destinatario de dichos comentarios. Lo raro es que al menos en el caso de este que escribe no lo estaría liberando de algo malo, sino todo lo contrario, porque la gran mayoría de los comentarios eran elogiosos, a veces hasta sorprendentemente elogiosos, lo que viene a decir inmerecidos. Supongo que lo que buscaba es no esperar nada. De esa manera, la escritura funciona sola, sin ataduras de ningún tipo, por ejemplo, elogios o puteadas —ahora no sé cómo funciona, pero me gustaría pensar que se mantiene inalterable.
(Pero claro, para hacerlo bien, es decir para hacer una tabla rasa real, lo que tendría que haber hecho es borrar todas las entradas. Pero hay que ser muy valiente para eso, desentenderse de tanto, prescindir de tanto.)
Así que me mantuve en pleno silencio con los lectores, y ellos conmigo. Bueno, en realidad no tanto. Algunos me mandaron mails, diciendo tal o cual cosa de las notas que publicaba. Agradezco mucho que se hayan tomado el trabajo, en serio. Y un buen día ya no hizo falta que escribieran mails, porque los comentarios volvieron. También lo hicieron de golpe, como se habían ido. Esta vez fue por sugerencia de una amiga, alguien que ha publicado un par de veces en este blog sus propias cosas, notas o fotos. Quizá quisiera saber qué decían los lectores de sus propias cosas, pero no creo que esa haya sido la razón de su sugerencia. Me dijo simplemente que no permitir comentarios me aislaba y que eso no podía ser. Qué sé yo, le dije, el que se pone a escribir porque sencillamente le parece no espera otra cosa más que el silencio.
—Miralo a Chejfec —le dije.
—¿A quién? —me preguntó.
Y entonces los comentarios volvieron.
Sólo dos de los lectores a quienes les mandé mails explicando mi decisión de ya no permitir los comentarios, proponiéndoles la vía más personal del mail para comunicarnos, han comentado desde la vuelta de los comentarios: Koba, un tipo que sabe de cine y cuyos escritos son más entretenidos que los de El Amante, y Secaira, un tipo que sabe de libros y cuyos escritos son más divertidos que… bueno, no conozco en Argentina una revista de libros como para comparar, tal vez en Ecuador, de donde es Secaira, sí haya. Los demás han desaparecido. Bueno, no eran muchos. Eran siempre alentadores y hasta se puede decir que los extraño, pero me han hecho caso y no han vuelto a comentar nada. Quizá ni siquiera lean Crítica creación todavía. Y lo bien que hacen.
Pero no era acerca de los comentarios que quería escribir, sino acerca del cumpleaños de este blog, su primer cumpleaños. Lástima que en realidad no tenga nada para decir. O sí, algo tengo: En Argentina cualquier pelotudo tiene un blog. Uy, eso lo dijo Feinmann, no es idea mía, espero que no se enoje, no quiero andar copiándole ideas o frases, ni nada.
Pero a lo mejor es cierto, cualquier pelotudo tiene un blog, en Argentina o en donde sea. También es cierto que cualquier pelotudo escribe un libro, o publica en diarios y revistas o dirige una asociación de fútbol, pero no nos vamos a poner vuelteros. Quedémonos con eso, que cualquier pelotudo tiene un blog.
Vale decir, es fácil tener un blog. Solamente alojados en WordPress hay como cuatro millones y medio. Cuando empezó Crítica creación, había menos de dos millones. Seguro que la mayoría se han quedado en el primer o en el segundo post, pero al menos en el último año hubo en el mundo, sólo si se cuenta a WordPress, más de dos millones de pelotudos que encararon un blog. Si se cuenta a todos los alojamientos gratuitos la cifra se va al carajo, como si ya no se hubiera ido.
Bueno, entonces, estamos con que cualquier pelotudo tiene un blog. Por eso tengo uno yo y no por otra cosa. Bah, sí, por algo más, porque escribir es lo que hago cuando no estoy haciendo otra cosa. En algún lado tengo que poner todo eso, no lo voy a andar tirando. Bueno, en realidad sí podría, pero ya expliqué más arriba lo valiente que se necesita ser para desentenderse o desprenderse de todo.
Entonces tenemos, ya, que Crítica creación existe porque cualquier pelotudo tiene un blog y porque este en particular en algún lado tiene que poner lo que se le ocurre.
Podríamos decir pues que el blog es entre otras cosas la oportunidad del escritor fracasado. La figura del escritor fracasado me encanta.
—Nene, ¿qué querés ser cuando seas grande?
—Un escritor fracasado, señora.
Es raro que no se escuchen más de estos diálogos, siendo que hay tantos pero tantos que sólo pueden publicar en blogs, o sea escritores a quien nadie llama para decirles que quieren publicar sus obras como corresponde, en papel, pero no sólo eso, sino que además se les va a pagar por tal cosa.
Habría que agradecer la idea, la oportunidad de ser leído. No sé para qué, lo de ser leído quiero decir. Y ahí está el asunto, ahí reside, aquello que trataba de explicar recién, el asunto de haber borrado los comentarios. Cuando lo hice, o mientras lo estaba haciendo, escribía a quienes habían comentado aquí, a los más asiduos por lo menos, lo siguiente:

Qué tal ____________:
Te agradezco por los comentarios dejados en Crítica creación, has sido muy amable.
He borrado todos los comentarios y he cerrado esa forma de participación pues ya me jorobaba un poco el hecho de entrar cada tanto a Crítica creación para revisarlos. Siempre me parecía que tenía algo pendiente. Sólo quiero entrar allí para escribir. Tal vez nunca haya querido ser un bloguer, sino simplemente escribir, que es otra cosa. Por eso, prefiero esta forma más silenciosa de mostrar lo que hago, con menos responsabilidad o trabajo, sin esperar o estar pendiente de algo. Por ello, si de ahora en más tienes alguna inquietud o quieres aportar algo, te propongo esta vía, la del mail, que es más personal, seria y cómoda.

O:

Hola ____________:
Gracias por tus comentarios en mi blog. No es que hayan desaparecido… bueno, sí, de la vista de los demás, pero los tengo bien guardados. Especialmente por tu seguimiento de La alegría duradera. Si algún día se publica en forma de libro, prometo enviarte un ejemplar.
Desde ahora, si tienes alguna inquietud o quieres aportar algo, te propongo esta vía, me parece más personal, cómoda. Tal vez nunca haya querido ser un bloguer, sino simplemente escribir. Así que esta forma de mostrar lo que hago, sin esperar comentarios que todos puedan ver, me parece más adecuada. Silenciosa si se quiere.
Bueno, te agradezco todos tus aportes, la buena onda, el empuje, y espero sinceramente que sigas leyendo y que estemos en contacto.
Un gran abrazo.

O si no:

Hey ____________, qué tal.
Gracias por haber dejado tantos comentarios en mi blog, por tu empuje y tu buena onda. Me he decidido por esta forma de comunicación de ahora en más. Así que si tienes algo para compartir o alguna inquietud, te pido que lo hagas por mail. A mi blog sólo quiero entrar para escribir. Tal vez nunca me sentí del todo cómodo en la piel de bloguer. Mostrar lo que hago de esta forma, sin esperar siquiera un comentario, es una forma más silenciosa y tal vez correcta de escritura.
Un abrazo y espero que sigas leyendo y que estemos en contacto.

Y así por el estilo.
Pero duró poco, alguien me vino con la idea o el pedido o la sugerencia de que volvieran y como tengo el sí fácil, acá está de nuevo la posibilidad de comentar.
Lo que podría hacer un día es crear una categoría, “Comments”, por ejemplo, y allí postear los comentarios que un día borré de la vista general, cuando me decidí a empezar de nuevo, como si tal cosa pudiera hacerse, empezar de nuevo… Porque los comentarios que ahorita pueden verse son comentarios que aparecieron posteriormente a mi decisión, no es que los de la etapa anterior se hayan restituido a sus posts originales. Eso es mucho laburo, y aparte sería medio mentiroso, porque los estaría poniendo yo.
Pero ahora que lo pienso ni falta que hace armar una sección nueva, “Comments”, y colocarlos allí, ahora mismo puedo poner alguno, en este mismo post… Para festejar, ¿no? O para conmemorar, que “festejar” suena a mucho. A ver, busco los primeros que recibí y los pongo:

De Clásicos melódicos… perdón, metálicos. Whitesnake, 1987
21-12-2007 Rechazar | Spam | Borrar

milan
http://lajuventudsonicaatacadenuevo.blogspot.com | 190.16.126.6

Gracias por pasar por el blog y por agregarme yo voy hacer lo mismo. Estuve
leyendo tu critica de Control, pelicula que no vi aunque no me faltan las ganas,
y me gusto mucho, no coincido tanto con Last Days, pero si con tu opinion sobre
Joy Division e Ian Curtis, espero como lei por ahi que esto sirva para dar a
conocer mas la obra de esta tremenda banda, y no para construir un mito nuevo en
la historia del rock a lado de Hendrix, Joplin, etc y vaciarlo de contenido y
analisis como paso con Kurt Cobain, musico y persona que admiro un monton pero
que me da lastima del uso que hicieron de el.
bye

Se me pianta un lagrimón… ¡mi primer comentario recibido! Milan… no volvió a comentar luego de ese mensaje. Parece un buen tipo. Al menos le gusta Sonic Youth.
A ver, el segundo:

De Libertad
23-12-2007 Rechazar | Spam | Borrar

V.V Initials
http://www.blizzardofletters.blogspot.com | vivianavaz@gmail.com | 190.172.27.201

Muy buen artículo. Abre un debate interesante, bah, debate, lo que se dice
debate no porque estos tipos no tienen muchos argumentos para sostener lo que
dicen.

Un abrazo,
V.V.

V.V… ella sí volvió a comentar… De hecho, creo que fue quien más lo hizo. Es una primigenia lectora de este blog, la primera que lo enlazó incluso. Ahora anda por España, consiguió trabajo, ¡me lo dijo en un comentario!, y ya no volvió a escribir. Tenía un blog interesante y colaboró con Crítica creación un par de veces…
Bien, esa nota de la que habla V.V., Libertad, es una de las más leídas de Crítica creación, la primera que recibió afluencia de público, si es que puede decirse tal cosa, afluencia, porque tampoco es que haya venido un maremoto o algo por el estilo. Otra que recibió mucha “afluencia”, aunque tardó más en provocar tal cosa, fue la que escribí a propósito de la instalación de cierto artista, Guillermo Vargas Habacuc, a quien se le ocurrió atar a un perro a la pared de un museo y dejarlo ahí por unas horas, como parte de su obra de arte. Ahí también dejaron muchos comentarios, todos puteando al artista, deseándole la muerte y cosas así. Una lástima haberlos borrado, la mayoría era un buen ejemplo de lo tonto que se puede ser cuando la función de espectador se ejerce mal, muy mal —hubo uno que me puteaba a mí por no condenar al artista, por ejemplo. Repliqué a los propios lectores en una nota, Perro atado reloaded, que no recibió comentario alguno. Pero la que más visitas recibió hasta ahora, lejos, fue la que escribí a propósito del quizás único y verdadero disco maldito de la historia del rock, De Mysteriis Dom Sathanas. Se ve que hay muchos a quienes les interesa la historia de ese disco, tenebrosa como la música que sale de él.

Bueno, creo que con eso basta para hablar del primer año de este blog. O no, ya que estamos voy a hablar un poco más, total hay tiempo y es temprano. Y ya que estábamos hace un rato con el asunto este de que un blog permite publicar lo que al parecer nadie quiere publicar, por ejemplo las editoriales, voy a explayarme muy suelto de cuerpo acerca de la pequeña e incongruente aventura de publicar una novela por entregas en un blog, recurso pobre pero honrado al que muchos escritores, pobres y a veces honrados, es lo único que les queda para darse el gusto de poner a disposición del lector eso que escriben.
Quizá haya sido esa y no otra la motivación de empezar con este blog.
A ver…

Después de publicar Las cosas mínimas, novelita sacada en 2003, sin éxito de público ni de crítica, empecé a escribir más que antes, por lo general de noche, casi siempre tomando algo, casi siempre con ruido alrededor, o sea música, porque a ciertas horas de la noche ya no hay ruidos, a ciertas horas de la noche no hay nada, sólo queda lo que al día le ha sobrado, lo que ya nadie quiere usar, como creo que rezaba una novela que no leí y una película que no vi, así que de tanto escribir y escribir, por lo general sin pensar mucho, llegué a acumular una buena cantidad de papeles, o no ya papeles, porque es cierto que había dejado de escribir a mano, como le conté a Carlos Ardohain no hace mucho, autor de un muy buen texto, pequeñito, conciso e interesante acerca de la escritura a mano, sino que lo hacía en computadora, de donde también salía la música que escuchaba, o el ruido que me rodeaba mientras le daba al teclado, era una operación solitaria, como debe serlo por otro lado, pero es una de esas soledades en las que uno se siente más acompañado que muchas otras veces, por ejemplo cuando se le ocurre llevar esos escritos compuestos por las noches rodeado de ruido y de silencio a las editoriales, la mayoría de las cuales hacen oídos sordos o mejor dicho ojos ciegos a lo que uno les presenta, ahí sí que uno se siente solo, medio perdido, te miran por encima del hombro, o subidos a un pedestal grandote, construido vaya uno a saber con qué, porque suele ser gente a quien los libros les importan bien poco, así que la cuestión es que uno está ahí, varado frente a nadie, solito, sobre todo si tiene la mala suerte de toparse con verdaderos idiotas como me he topado yo, que debo de tener un récord que todavía no figura en ningún lado pero que sin embargo no tiene poca importancia, y este es el de ostentar el mayor número de enemistades dentro de la industria editorial, efectivamente, sí, me he peleado con un muy buen número de editores, algunos mentirosos, otros usureros, otros irrespetuosos, otros irresponsables, ninguno de confiar a la larga, algún día voy a hacer la lista, nada más que para cagarme de risa yo solo, así que con estos antecedentes lo mejor que se puede hacer es o bien entregar el trabajo a algún amigo que se haya dado a la aventura de emprender la tarea de sacar libros o sacar los libros en cuestión por cuenta de uno, algo que tarde o temprano, cuando haya ahorrado lo suficiente, voy a hacer, pero mientras tanto se puede ir publicando por entregas lo que uno tiene guardado, por caso una de esas novelas escritas sin pensar demasiado, rodeado de ruido y de silencio, solo e infinitamente acompañado, escribiendo por el mero hecho de escribir, porque a uno le parece, nada más que por eso, aunque, claro, si es cierto que se le quiere dar “aire” a eso que se escribió hace un tiempo no estaría mal ponerse a revisarlo, porque, si uno tiene suerte, no sólo los aciertos crecen con el tiempo, sino también los errores, fundamentalmente estos, razón por la cual hace bastante que no publico en este blog partes de esa novelita que se llama La alegría duradera y que trata sobre un tipo que lo único que quiere hacer es tomar apuntes sobre un escritor que él admira y a quien nadie recuerda, Roberto Fresa, autor formoseño de novelas y cuentos, poco dado a la vida en sociedad, incapaz de establecer relaciones duraderas, algo pasmado ante el mundo real, un tipo recluido, más o menos como el autor de esos apuntes, un autor que sin embargo no es escritor y vaya uno a saber si en el fondo quiere serlo, lo único que quiere es dejar plasmado en el papel su admiración por el escritor formoseño, y de paso dejar constancia de su paso por el mundo, como si su tarea, si alguna le cupiera, hubiese sido mantener viva la memoria de Fresa, un escritor al parecer olvidado por todos, así que a eso se pone, y escribe y escribe, aunque no llega muy lejos, al menos por lo que se ve en los tramos publicados en este blog, la parte uno, dos, tres y cuatro de la novela, tarea esta, la de publicar dicha novela, que se ha visto discontinuada por culpa de otros escritos, por algunos trabajos nada literarios y por asuntos que no vienen al caso y que no le importan a nadie, aunque tal vez los ficcionalice algún día, porque después de todo para eso están los asuntos de la vida, aunque yo mismo haya escrito en contra de la literatura del yo o como quiera que se llame a esa pulsión por contarlo todo, que es lo mismo que no contar nada, pero al fin literatura y vida se confunden por más que uno no quiera, como le pasó al menos a uno de los lectores de la primera entrega de esta novela, que creía que estaba contando mi propia vida, Maguila, bloguero mendocino, autor de un blog del mismo nombre, quien me dijo en un comentario que era “Genial lo de Fresa”, gracias, muy amable y quizá exagerado, pero al mismo tiempo en que me alababa trataba de dejarme tranquilo con aquello que dice el personaje, que tiene casi treinta y todavía no ha hecho nada importante en la vida, o algo así, y me consolaba, Maguila, confesando que “yo tengo 34 y todavía no se qué voy a hacer cuando sea grande”, una gran frase, hermosa, y luego continuaba con “Arriba el ánimo después de los 30 se te pasa esa especie urgencia angustiante que ahoga e intuyo que hasta la proximidad de los 40 no vuelve”, pero yo le aclaraba que en realidad estaba hablando un personaje, el que escribe sobre Fresa, no yo, así que, le decía, “En realidad yo también tengo más de treinta. Pero la persona que escribió “La alegría duradera” tenía menos de eso al momento de sentarse a escribir. Está bien, es cierto, yo mismo era esa persona. Digo “era” porque cuando una novela se termina quien la escribió ya es otro. Y a veces quien la leyó, pero esa es otra cuestión. Ahora yo me propongo traicionar a “ese” que escribió “La alegría duradera” publicando en este blog, por tramos, pequeños pedazos, la novela entera. O no sólo esa, ya que hay más por ahí. La traición será doble: “aquél” que escribió “La alegría duradera” nunca pensó en un destino de publicación, y “este” que la publicará se la va a corregir. Pero dejaré lo esencial: por ejemplo, las fechas. Por eso quien escribe tiene menos de treinta… palabras estas, las mías, la de aclaración a Maguila de que en realidad se trataba de una novela, que alertaron sobre el carácter ficticio de la cuestión a otro lector, lectora en realidad, una tal Estrella, correctora sospecho, autora de un blog muy simpático, ameno y como no podía ser de otra manera bien escrito, que me decía no sin que me diera oportunidad de agrandarme de que son “Casi a las dos y media de la mañana, me engancho con este relato que me atrapó desde el primer párrafo. Leo después en los comentarios que es una novela por entregas. me pregunto desde cuándo, cómo, dónde. No quisiera perderme ni una hoja…”, cosa que agradezco infinitamente, y que vaya a saber si merezco, como también agradezco y vaya a saber si merezco los pedidos tanto de Maguila como de Estrella cuando publiqué la parte dos de la novela y luego la parte tres, “Amigo, o publica esta novela y me dice en que lugar comprarla para leerla de un tirón o empieza a postear las entregas más seguido porque me estoy enganchando”, en un caso, y “Otra vez me engancho con esta historia. Quisiera saber más, que nada interrumpiera este clima tan particular al que me lleva el relato. Si tuviera la novela entera, seguiría leyendo. Me sumo al pedido de Maguila”, por el otro, pedidos a los que se les sumaron los de V.V, Initials, aquella lectora primigenia de este blog, así que, bueno, básicamente en eso estoy, retomando la tarea de corregir o de revisar o de al menos pasar en limpio o por lo menos poner los acentos donde van de esa novela ya escrita que se llama La alegría duradera y que tarde o temprano volverá por acá, en partes, en trozos, más que nada porque se me cantan las pelotas y sobre todo porque a ningún editor se le cantaron las pelotas de publicarla, y lo bien que hacen…

Bueno, ya se hizo un poco tarde.

Anuncios

15 comentarios

Dejar un comentario
  1. estrella / Nov 13 2008 7:06 pm

    ¡¡Epa!!
    Varias cosas:

    – Celebro la vuelta de los comentarios. Seguí leyéndote, pero no daba para “mandarte un mail”. Distinto es dejar un comentario, a veces, por el placer que ha provocado la lectura; otras, a modo de reconocimiento e incentivo.
    Además, supuse, más allá de tu explicación, que no te interesaban… qué sé yo.

    – El feed me anuncia cada nuevo posteo tuyo, así que te he léido (tengo guardado, marcado con una estrellita como elemento destacado, un post, título: “Lo justo y lo necesario”.

    – Tu blog para mí tiene dos problemas: los textos suelen seer muy largos, entonces, si no tengo tiempo, paso y sigo, con la intención de volver a leerlos más tarde. A veces puedo, otras no. El segundo problema es la letra ¡¡tan chiquita!!, pero bueno, me la banco, aunque necesito anteojos porque desde mi laptop se ve mínima y no la puedo agrandar.

    – La alegría duradera: acá la espero, me gustó mucho lo que leí, y el personaje que cuenta es muy rico.

    FELIZ CUMPLEAÑOS AL BLOG!

    Te sigo leyendo, claro que sí.
    Saludos!!

  2. Ángel eléctrico / Nov 13 2008 7:26 pm

    En principio, feliz cumpleaños al blog.
    Sobre el “tema” de los comentarios, no tengo mucho que decir, tal vez avalando el hecho de que no comento mucho en la (siempre creciente) cantidad de blogs que visito. Esto no quita que en algunos (en esta caso cada vez con menor frecuencia) me detenga a leer incluso los textos extensos como, según el criterio (acertado) de Estrella (que evidentemente es una lectora voraz en todo tipo de soporte), el tuyo.
    Esperemos la continuación de esa alegría para que realmente cumpla con su condición de duradera…

  3. Guiasterion / Nov 14 2008 11:26 pm

    Estimado Roberto:

    Es verdad que cualquier imbécil puede publicar un blog, pero sólo una persona lúcida como usted puede crear un espacio de reflexión que sea interesante. Disfruto su blog desde hace tiempo. He encontrado aquí opiniones corajudas y muy talentosas. Felicitaciones por el aniversario.

    Mis respetos
    Guillermo Belcore

  4. robertogiaccaglia / Nov 15 2008 1:34 am

    Estrella, es cierto, escribo largo. Ya me lo han dicho, eh. Sin embargo, no aprendo. Qué bueno que sigas pasando.

    Angel, comentar es difícil. Visito blogs con frecuencia, leo con entusiasmo, pero casi nunca comento. Por lo general, no sé qué poner. O un lector anterior ya se me adelantó con la ocurrencia que yo creía original.

    Guillermo, ¿no será mucho? Me alegra que disfrutes lo que se escribe por acá.

    A todos, gracias… totales (aunque este blog esté en contra de la vuelta de Soda Stereo).

  5. Juan Secaira / Nov 17 2008 1:38 am

    Feliz cumpleaños al blog: muy bueno este post, da una pauta sobre lo que ha sido el blog y deja abierta mil posibilidades para el futuro. A mí no me incomoda la escritura extena (mil veces mejor leer esto que, por ejemplo, cinco o seis post pequeños en otros blogs)y concuerdo en que se ha creado un espacio interesante de reflexión.
    Acerca de los comentarios, es claro que uno puede darse cuenta de la intención de cada comentario por ejemplo, yo siento a los que he leído aquí muy honestos y serios, tal cual tu escritura y tu posición como escritor. muy bueno el relato de lo de la novela y tu relación con los editores, siempre conflictiva y poco dada a la transmisión de ideas. En la mayoría de casos esa gente conjuga la burocracia en sus peores tiempos.
    Yo me enganché por un pos sobre los crímenes de oxford, la novela de Martínez, y por la crítica a la novela de Ramos, opinión que compartí y comparto; en su caso creo que la vida es algo más interesante que lo que escribe, pero bueno…
    Un abrazo a la distancia y muchos posts en el futuro, ahh y gracias por incluirme en el post.

  6. mirtha lucìa / Nov 17 2008 8:48 pm

    HOLA ROBERTO.

    FELIZ CUMPLEAÑOS POR EL BLOG. VEO QUE HACÉS PERMANENTES INNOVACIONES. MUY BUENO.

    Ya sabès que no leo todo, incluso dentro de lo que leo , salteo porque me canso. Obviamente cada uno hace lo que quiere. Eso es una maravilla.

    Quiero testimoniar que yo nunca leì a Sergio Chejfec. pero sì habìa escuchado su nombre. En cuanto a Pablo Ramos, ni habìa escuchado su nombre (Nunca) ni lo habìa leído. Supe de la polèmica pero no entrè ni a ver lo que habìas escrito.

    Tampoco he leìdo ni a Coelho ni a Bucay. Habiendo leìdo ahora La Ley de la ferocidad, mi intuiciòn me dice que no serìa muy justo hacer esa comparaciòn.
    Tengo mis reservas con el libro de Ramos, pero no tantas como las tuyas. Es una polèmica que no me interesa. Sí quiero destacar tu generosidad al compartir el libro. Y tambièn mi intuiciòn me dice que si hubo un beneficiado aquì fue Ramos. Se me ocurre que èl se ocupa al respecto.

    Otra vez, feliz cumpleaños.

  7. robertogiaccaglia / Nov 19 2008 12:03 am

    Muchas gracias Juan, y de nada Juan, un gusto incluir a tu blog.

    Gracias Mirtha. Qué lectora difícil, che. Bueno, así hay que ser.

    Abrazos.

  8. Koba / Nov 19 2008 4:40 pm

    Roberto, tremendo post, de lo mejor que he leído en mucho tiempo, te juro que no exagero. Seguramente influye que hablas muy bien de mí, ahí sí creo que exagerás vos, me encanta ver y hablar de cine pero cuando tengo que escribir soy bastante limitado. Pero igual, agradezco mucho tus palabras (espero a partir de ahora escribir más sobre cine y música).

    A mí tu blog me gusta mucho, pero me he perdido un montón de posts interesantes porque visito muchos blogs y no tengo como Estrella un “avisador” de posts nuevos. O me pasa que veo el post y me digo “luego paso y lo leo tranquilo” pero luego no paso más. Ayer imprimí un par y me los leí en el subte, éste fue uno de ellos, y el otro fue el de Control, lo busqué (me costó encontrarlo) por un comentario y me gustó, no así la película, te recomiendo que veas el documental Joy Division, es genial.

    Bueno, te dejo un abrazo, una felicitación por el año cumplido y quedo a la espera de la novela. Y ojo que sigo preparando el post sobre la “configuración del eMule”, el tema puertos y todo lo demás, pero tengo un poco de fiaca.

  9. robertogiaccaglia / Nov 20 2008 2:32 am

    ¿Seguro que no exagerás Koba?
    Y el agradecido soy yo, porque veo que te tomás tu trabajo para leer lo que se escribe acá.
    Y en cuanto a los “post perdidos”, no te preocupes. Ahí están, para cuando quieras, no vale la pena apurarse.
    Gracias por avisarme sobre ese documental… ¡ojalá pueda conseguirlo cuando logre configurar el eMule!

    Un abrazo.

  10. El Gemelo Malvado / Nov 25 2008 6:09 am

    Me alegro de haber hallado tu blog. Que escribas largo no es problema. Se lee igual con tiempo.
    No sé qué más decir hoy.

    Pásese por EGM cuando quiera. Será bienvenido.
    Salút.

  11. robertogiaccaglia / Nov 26 2008 1:56 am

    Qué tal Gemelo, por tu blog paso seguido. Por lo general, soy un lector silencioso. Por lo mismo que le dije a Angel: dejar comentarios es difícil. Pero Estrella tiene razón en algo: el placer que provoca la lectura hace a quien escribió merecedor de algún comentario. Perdón por no haber dicho todavía nada de tus historias, la mayoría de las cuales están buenísimas.
    Un abrazo.

  12. carlos / Nov 26 2008 5:07 pm

    Hola Roberto, felicitaciones por el cumple del blog, me acuerdo de cuando estuvimos conversando sobre la eliminación de los comentarios.
    Te agradezco la mención a mi texto.
    Mi blog también cumplió un año pero no le hice fiestita ni se lo festejé, total no entra ni el loro. Por eso no borro los comentarios, total…
    Cambiando de tema: estuve intercambiando mails con Pablo Ramos a raíz de un comentario de él en un post de la lectora, y hablando de varias cosas le comenté de tu novela, que me había gustado mucho y me pidió que te diga que se la mandes porque le gustaría mucho leerla y al parecer perdió tus datos.
    ¿Tenés manera de hacérsela llegar? Si no decime y le presto la que tengo yo con estricta recomendación de devolución
    Un abrazo

  13. robertogiaccaglia / Nov 26 2008 5:30 pm

    No Carlos, no hagas eso, los libros no se prestan. Debo tener por ahí la dirección de Ramos, y si no es así, porque nuestro intercambio fue hace mucho, que pase por acá y se fije en mi mail.
    Gracias por lo del blog, pero sobre todo por lo de la novela.
    Me acuerdo de esa charla con vos, sí…
    No sé si a tu blog no “entra ni el loro”. Comentar un poema es jodido, si es que medís la afluencia de público por los comentarios. A mí tu “Marcel Duchamp en Buenos Aires” me gustó mucho, y lo leí calladito.
    Bueno, me alegro que hayas pasado. Un abrazo.

  14. Euge / Nov 26 2008 10:31 pm

    Feliz cumple al blog!!! Me encanta leerlo. Mi sección favorita es rescates emotivos. Me encantó el clima que se logró cuando hablaste de The cure y de las Pringles, los comentarios eran muy interesantes y divertidos. No me gustó para nada el fanatismo de los seguidores de Pablo Ramos, eso me hizo prometer no dejar más comentarios en ningún blog porque me dio mucha bronca que insulten y amenacen como unos verdaderos cobardes. La nota del día de los enamorados fue hermosísima. Rompí con mi promesa, pero era una ocasión especial.

  15. robertogiaccaglia / Nov 27 2008 1:42 pm

    Qué memoria Euge, te acordás de un par de notas bastante lejanas, sobre todo la del día de los enamorados. Y es cierto, la verdad que el clima de aquellas notas, Pringles y The Cure, fue bueno, mucho.
    Tu política en cuanto a los comentarios es atendible. Gracias por haberla roto.
    Un beso.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: