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noviembre 26, 2008 / Roberto Giaccaglia

Alguna vez creer estuvo de onda

buddy-christ

Dogma, Kevin Smith, 130:00, 1999, Estados Unidos.

Al fin vi Dogma, una película viejísima, como del 99 o del 98 —estuvo lista en el 98 pero se estrenó un año después. Se me había pasado por alto, simplemente. Me hizo acordar de su existencia una charla que dio su director, Kevin Smith, en una universidad o algo así, y que transmitió Cinemax. La charla fue divertidísima, Smith es un tipo muy ocurrente, muy suelto, gracioso hasta el tuétano, lástima que eso no alcance para hacer buenas películas. Si acaso, alcanza para hacer películas que se parezcan a su director. Creo que a Kevin Smith eso le basta y también a los que disfrutamos de su cine sin culpas. Dogma es ocurrente y graciosa, como todas las películas de Kevin Smith, desde Clerks (1994), que ya es un clásico slacker, hasta la última, pero quizá no sea tan “suelta” como parece, cosa que veremos más adelante. Por otro lado, las ocurrencias y la gracia de Smith alcanzan también para posar de director canchero, de antistema, de anticomercial, ganar premios en los festivales independientes, como el que entrega los Independent Spirit Awards, volverse un director de culto para lectores de cómics y cuestiones así, pero las más importantes, ser antisistema, ser anticomercial, en él son sólo eso, una pose. Este tipo de cosas cuando se hacen bien se hacen en silencio, y Smith es de los que no se callan nunca —será por eso, tal vez, que su personaje de siempre, Silent Bob, presente también en Dogma, dice dos o tres palabras por película. Por otro lado, yo tampoco sé exactamente qué se necesita para hacer buenas películas, si lo supiera estaría dirigiendo una, en vez de escribir sobre una película divertida y sin embargo mediocre.
Pero la cuestión con Dogma trascendió ampliamente cualquier valoración crítica. Si Dogma sirvió para algo eso fue para ver cuán estúpidos pueden ser los fanáticos religiosos, en este caso los católicos. Muchos de ellos hicieron todo lo posible para que la película de Smith no se viera, o sea que no sólo salieron a la calle, allí donde Dogma se estrenara, con crucifijos y carteles y cantitos de adolescentes reprimidos, sino que se movilizaron en serio. Kevin Smith recibió unas 300.000 cartas de odio, más algunas amenazas de muerte, cuando el film estaba en post-producción. Pero hubo más. La Liga Católica presionó a Disney y a Miramax, los distribuidores originales de la película, para que no hicieran su trabajo, estas compañías se hicieron eco de la presión, atrasaron el lanzamiento del film y finalmente terminaron vendiendo los derechos de distribución a otra compañía.
Lo curioso del asunto es que toda esta gente protestaba contra algo que al catolicismo le venía muy bien. Dogma realza la fe. Una de las “taglines” de la película lo dice sin problemas: Faith is a funny thing. Eso es toda una declaración de principios, una “advertencia” acerca de los conceptos que vamos a ver desarrollados en la obra, o al menos la “forma” en que nos serán acercados. La premisa de Kevin Smith es aggiornar la fe. No se trata de ninguna broma y cada una de las imágenes del film ratifica esta idea.
Pero ocurrió lo de siempre: los fanáticos protestaron no sólo sin haber visto la película, sino sin tener la menor idea acerca de ella. De haberla tenido, en vez de cartas de protesta, lo que a fin de cuentas termina mitificando algo que no lo merece tanto, habrían enviado flores, cajas de bombones, champagne, vino tinto, hostias, panes crujientes, pescados o lo que los católicos usen para celebrar, porque Dogma en realidad, a pesar de haberse vendido como una película controversial, no hace más que celebrar todo el tiempo el catolicismo, refuerza la fe, ensalza la idea de Dios, arropa a los corderos descarriados, los amontona y los empuja puertas adentro de la Iglesia. Una Iglesia como la gente, claro, no esta que sufrimos, pero una Iglesia al fin de cuentas. Kevin Smith no parece abogar por el fin de las doctrinas, sino por una Iglesia más humana, reconcentrada en el hombre, reconcentrada en el hoy, en este mundo que pisamos, no, por caso, el que nos espera más allá, donde es posible que no haya rockandroll ni revistas de historietas. Kevin Smith quiere que seamos buenos ahora, porque ser bueno es cool. Lo suyo no es un ateísmo, sino todo lo contrario, es un catolicismo profundo, con un Cristo de cómics, pero Cristo al fin. Poco importa que todo se haga acompañado de un lenguaje soez o de un tipo insoportable que se la pasa acosando a la protagonista, la última descendiente de Cristo y una especie de nueva Virgen María que, broma estúpida y fácil donde las haya, hace de médica abortista. Bueno, en realidad esto tampoco es una broma. Que la doctora abortista quede embarazada por obra y gracia del espíritu santo más que una broma es una enseñanza acerca de la bondad de Dios, que perdona con el ejemplo. Por eso Dogma es divertida como su director pero no tan “suelta” como él: está atada a la religiosidad de su hacedor.  Dogma les pide a los creyentes que se olviden de todo lo aleatorio, azaroso, ridículo que tiene la religión, y que abracen con todas sus fuerzas a la fe que les fue dada. Por eso, repito, cuando los católicos se quejaron no sabían qué estaban haciendo. No creo que pueda haber mejor propaganda católica que una película como esta, en la que Dios, un Dios bastante atractivo, eso es cierto, Alanis Morissette, toma venganza del ángel que se le opuso, un ángel bastante pavote, eso es cierto, Ben Affleck, y de paso, con su enorme corazón, y su enorme poder, limpia todo el mal que este ángel malvado y osado causó en el mundo, el mundo que Alanis Morissette creó para nosotros, sus oyentes. Dogma dice que Dios es bueno, lindo y que canta bien. Su voz es indiscutible, revienta cabezas. Lo que está mal, dice Dogma, es el alma humana, que es vil, lisonjera, adoradora de ídolos falsos, como el dinero, el sexo, el poder, etc., o sea todo lo que la misma Iglesia dice que está mal adorar. Dogma comparte argumentos con lo mismo que pretende criticar, los señores de sotana, blanca, negra, dorada, con cosos rojos en la cabeza o blancos o lo que sea y mucho oro adornando los palacetes desde donde proclaman que abortar es malo. Dogma no ataca la idea de Dios, no ataca la fe, no ataca la figura de Cristo. Lo que hace es humanizar todo eso, acercarlo a nosotros, los oyentes de Alanis Morissette.
Me pareció una película útil para todo creyente que se precie de tal y aún para todo aquel que estaba pensando en volverse por lo menos un poco agnóstico y sufría por ello. Dogma es una película hecha por un creyente convencido. Eso se nota, todas las miras y todo el esfuerzo de Kevin Smith están puestos al servicio de su adoración, y ella es su musa, la que lo inspira a llevar adelante esta obra, una película en contra de todo lo que obstaculice la creencia, la fe, la necesidad de participar de un misterio. Por eso, siendo así, que los fanáticos religiosos se hayan abroquelado contra esta película demuestra una sola cosa, que los humanos no aprendemos más y que merecemos que venga el pavote de Ben Affleck a eliminarnos… No, mentira. Que venga Alanis y que siga cantando. Pero que venga de una vez, por lo menos para que no sigamos haciendo barbaridades en su nombre. Como hablar de más de esta película por ejemplo.

Por otro lado, ya que estamos con tiempo, y siendo que seguramente Alanis no se va a tomar la molestia de venir y terminar con este mar de lágrimas, hay que hacerse de unos minutitos para decir que Dogma es en parte una sana diversión infantil. No está hecha para hacerle la vida más complicada a nadie. No hay que salir a vender tanta verdura: el nombre de “Dogma” le queda grande, porque plantear, lo que se dice plantear, en realidad no plantea nada, ni revoca ninguna cosa. Es diversión pura y nada más. Bueno, un poco de doctrina y otro de diversión. Las preguntas que nos deja la película para que “pensemos” son banales, no asustan ni un poquito, como deberían hacer si el film fuera todo lo controversial, escandaloso e incluso peligroso que parecía ser diez años atrás. Bah, ya nada asusta. Smith, cual Christopher Hitchens, aunque con más gracia, intenta en varios pasajes una explicación racional de la mitología bíblica. Por ejemplo, si María y José estaban casados, ¿no es tonto pensar que no tuvieron relaciones? Eso ya nos lo había dicho un cura en mi pueblo, millones de años atrás, cuando yo asistía al secundario. Como era un secundario católico, de vez en cuando la directora invitaba al cura que en ese momento estuviera en la parroquia local a dar alguna charla. Por suerte aquella charla no contó con la presencia de profesor alguno, ni de la directora. Era el cura y nosotros. Era un hijo de puta ese cura, todos lo queríamos mucho, sencillamente se cagaba en cualquier cosa. No sé de qué venía hablando, pero de pronto nos salió con que la Virgen María no era tan virgen. Nos lo dijo más o menos con estas palabras: “¿Ustedes creen que María murió virgen? ¿Se creen en serio que José era tan pelotudo?”. Guau. Y bueno, tenía catorce años. Creo que ahí empezó mi crisis de fe. ¿O fue cuando escuché por primera vez “Smoke On The Water”? Bah, poco importa. La cosa es que si la Iglesia mentía acerca de la virginidad de María, todo lo demás se desmoronaba, porque ahí había un pilar, no sólo la historia de una mujer sin una buena noche en su vida. Aquel cura murió solo, pobre y enfermo, en un albergue para ex-párrocos. Lo de ser “antisistema” lo hacía en silencio.

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5 comentarios

Dejar un comentario
  1. Juan Secaira / Nov 30 2008 2:03 pm

    Muy buena reseña; por acá se prohibió, hace años, el estreno de la última tentación de cristo, un alcalde, sin ver la película dijo que no era buena para la mente de los ciudadanos, además unos jóvenes encapuchados y con trompetas salieron a las esquinas a “explicar” a la gente, mediante panfletos repletos de prejuicios y faltas de ortografía y concordancia. A esos jóvenes ya no se les ve, pero asumo que no han desaparecido y el alcalde, “humanitariamente” dejó a la ciudad repleta de puentes y redondeles de cemento; que ahora han sido reemplazados. Son esas reacciones que no tienen una átomo de razón.
    Efectivamente Dogma caricaturiza ciertas cosas de la fe, peo las envuelve con la misma fe; es disparatada y tiene algunos momentos de humor, y claro a Alanis.

  2. robertogiaccaglia / Nov 30 2008 9:48 pm

    Me parece que La última tentación creó cierto revuelo por aquí también. Paneles con curas y periodistas y esas cosas. Televisión, bah.
    Sobre las protestas con panfletos, mirá este video, es muy gracioso. ¡El propio Smith protestando contra su película!

    http://es.youtube.com/watch?v=QepgKVOVfZ8&feature=related#

  3. Juan Secaira / Dic 2 2008 2:25 am

    Muy divertido el video, Smith se pasó. Me cayó como anillo al dedo tu post, yo tengo aversión por cualquier religión, creo que reunirse paraeso les crea una sinrazón peligrosa. Tengo fe, pero n permito que me tape los ojos.

  4. Koba / Dic 3 2008 1:45 pm

    No hay caso con esta película, intenté verla un par de veces pero abandoné antes de los 15 minutos más o menos. No me causó nada de gracia.
    Sí me gustó el personaje de Kevin Smith en Duro de Matar 4.0. Y también tu nuevo espacio http://criticacreacion.tumblr.com/, ya me bajé el Acústico de los Pixies, gracias!

    Roberto, ya encontré tu post sobre Liverpool, eso le faltaría a tu blog: un BUSCADOR (yo uso directament el script https://criticacreacion.wordpress.com/?s=palabraabuscar)

  5. robertogiaccaglia / Dic 3 2008 4:45 pm

    Creo que en un diseño anterior este blog tenía un buscador. Veremos cómo se incorpora en este, la verdad que es buena idea.
    Un abrazo.

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