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noviembre 29, 2009 / Roberto Giaccaglia

2009:05 Black Gives Way To Blue

Black Gives Way To Blue, Alice in Chains, 54:10, 2009, Virgin/EMI.

Y un día volvió Alice In Chains, quién lo hubiera dicho. Yo no: no me habría animado, como creo que nadie lo habría hecho. Es que la banda no perdió a cualquier cantante, sino a Layne Staley, él solito una excusa hecha y derecha para comprarse un disco de Alice In Chains, o para creer que en Seattle había vida más allá del grunge, de los gritos desesperados de Kurt o de lo que era capaz el de Pearl Jam, cuyo nombre honestamente no recuerdo… Eddie, me parecer que era Eddie…
Bien.
En efecto, una de las cuestiones básicas por las cuales Alice In Chains logró destacarse de la maraña grunge fue la  distintiva voz de Layne, un aullido elegante, o más que aullido un gruñido, tal vez el de un lobo acorralado que sin embargo no se convence de atacar.
Claro que en esto de la distinción vocal de Alice In Chains no hay que dejar de nombrar a Cantrell, que no sólo era (es) el guitarrista de la banda, sino también la segunda voz, y una voz en perfecta concordancia con la de Staley, tanto que sus juegos vocales sembraron un estilo no sólo dentro de Seattle, sino más allá también, como prueba su legado en bandas a miles de kilómetros de distancia de ellos (más atrás), como Metallica —a quienes “ayudaron” a cierto cambio en el uso de las voces a partir de St. Anger, un rejuvenecimiento, si eso es posible en Metallica—, Godsmack y Staind, por nombrar a los más reconocidos.
No es para menos lo que se dice y dirá de Alice In Chains, si al menos tenemos en cuenta un hecho capital: son los creadores de Dirt (1992), uno de los mejores discos de la década del noventa, esa década infame y despareja, y quizá de la historia del rock en general, una revitalización no sólo de la furia (para eso existió más bien Nirvana), sino de la emoción.
Muchos lo llaman “un disco de heroína”, y posiblemente tengan razón. Es, sí, un disco desesperanzado, abatido, árido como la imagen de la portada, y quizá tan adictivo y enfermizo como su adjetivo principal lo describe. Muchos de quienes se adentraron en él no pudieron hacer otra cosa desde entonces. Y es que no estábamos ante un personaje: Layne Staley era así, y Dirt su testamento, uno anticipado diez años, pero testamento al fin. Así iba a acabar, y con él Alice In Chains…
Pero no.
Un buen día Cantrell se puso la banda al hombro y apareció con Black Gives Way to Blue, en teoría el cuarto disco de la banda (no contemos los EP`s) y el primero en catorce años. Me extraña decirlo: pero los fans no tienen mucho que añorar: William DuVall, el cantante que reemplaza al irremplazable (supuestamente, hasta ahora, irreemplazable) Layne Staley, lo imita tan bien que por momentos el nuevo disco de Alice In Chains parece un disco de los viejos tiempos.
Y bueno, la guitarra de Cantrell sigue estando ahí, su crunch trepanador e insistente, a caballo de riffs ya identificables y arpegios pensados para durar en el corazón del oyente. Antes, en los noventa, era el héroe de las revistas Guitar World y Guitar Player, y ahora eso no tendría por qué cambiar. Los demás, el bajista Mike Inez y el baterista Sean Kinney, lo siguen como pueden, como hicieron siempre…
¡Incluso Elton John!, que aparece tocando el piano en la canción que abre el disco, donde DuVall canta:

Hope,
A new beginning
Time,
Time to start living –
like just before we died.

There’s no going back to the place –
We’ve started from…

lo cual es una declaración de principios, pero también una mentira: Alice In Chains, hoy, actualmente, está donde está (entregando uno de los mejores discos del año) justamente porque lo que hace es una continuación de lo que ya hizo a principios de los noventa… Ni mejor, ni peor, ni siquiera de otra manera, sino un “más de lo mismo”… Menos emocionante que Dirt, o intimidador, o subyugante… pero eso no es raro que pase.

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4 comentarios

Dejar un comentario
  1. armandorevueltas / Feb 24 2010 11:53 pm

    Orale hermano… que buena reseña del disco, ya hasta me dieron ganas de comprarlo la verdad es que si debe de considerarse el mejor disco del 2009… El grunge no ha muerto!

  2. Roberto Giaccaglia / Feb 25 2010 1:31 am

    Gracias armando…, me alegra que sigan apareciendo fans de Cantrell y compañía.
    Un abrazo.

  3. cabezademotor / Sep 17 2010 11:29 pm

    Los demás, el bajista Mike Inez y el baterista Sean Kinney, lo siguen como pueden, como hicieron siempre…

    como pueden? mi buen roberto, alice mas alla de la magia incomparable y las voces, no hubiera sido lo mismo sin una base solida de groove como fue starr/kinney e inez/kinney despues. El resto concuerdo, el dia que escuche este disco no podia creer que alguien reflote una banda de la manera que hizo jerry( mejor conocido como DIOS por los barrios del oeste) cantrell.

    un abrazo!

  4. Roberto Giaccaglia / Sep 18 2010 12:54 pm

    ¿Sí? Siempre creí que lo fundamental en Alicia eran la guitarra y la voz, su base, si bien ajustada, precisa y potente, nunca me pareció tan determinante. A lo que voy: seguro que en seattle había buenos bajistas y bateristas para suplantar la base de Alicia, no se hubiera notado el cambio entrara quien entrara, pero la voz y la guitarra…

    Un abrazo.

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