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junio 23, 2010 / Roberto Giaccaglia

En qué se están yendo los días (2)

No sé si fue el viento, o qué, pero me quedé sin televisión. Estaba viendo EE.UU. versus Argelia, y de pronto nada. Mi hija, al lado, leía uno de los libros de la colección de Stink, el hermano de Judy Moody, grandes personajes y grandes libros. A lo mejor los del cable se avivaron de que lo compartimos con el vecino, quién sabe. Te cortan sin avisar. Ahora tendría que poner DirecTV, pero el problema es que si uno tiene dos televisores hay que poner dos decodificadores, lo que eleva notoriamente el precio del abono. Por ejemplo, si yo quiero ver Bailando por un sueño y mi hija a esa hora no quiere perderse el programa de Hannah Montana, habría problemas.
No es que me moleste Hannah Montana, al contrario. Es más, la cantante que hace de ella, la notable Destiny Hope Cyrus, ha compuesto una de las mejores canciones pop de esta década, “See You Again”, para su primer disco, Meet Miley Cyrus, que salió junto con el soundtrack de la serie, es decir que venía como disco doble, una jugada comercial que no le hace justicia a la calidad de Cyrus como artista separada del imperio Disney, pero que al menos ayuda a que el mundo la conozca. Las de la serie no son buenas canciones, aunque así y todo estén a años luz de High School Musical. Sabemos qué esperar, de cualquier manera: teen oriented pop, sintetizadores tocados por un manco y baladas endulzadas con sirope. Pero la segunda parte, la que hace al mundo conocer a Miley Cyrus, es claramente otra cosa, o al menos un intento bastante serio de escapar de las garras dulcificadoras de la televisión adolescente. Empieza la edad del rock para Miley, y, aunque con tibieza, se defiende casi sin problemas, sin apelar a la astucia pseudo punk de las Avril Lavignes de este mundo, que sobran, o artilugios parecidos. Miley es lo que es: es decir, no es demasiado, pero tampoco nos anda mintiendo. Le compramos Meet Miley Cyrus a nuestra hija apenas salió y por varias semanas fue casi lo único que se escuchó salir de su pieza.
Ahora está más metida con Lady Gaga, que tampoco está tan mal —aunque para su edad, me parece que Gaga llega demasiado temprano… ¡yo a su edad escuchaba a José Luis Perales!
Gaga no es una renovadora del pop, sino una continuadora de lo mejor de su clase, la provocadora, aquella que lideró por muchos años Madonna sin despeinarse. Pero bien mirada, Lady Gaga tiene más de Alice Cooper o incluso de Marilyn Manson que de Madonna, pues su propuesta tiende más al shock y al golpe de efecto que a la ternura, algo con lo que también supo sacudirnos Madonna y que la lady prefiere por el momento dejar de lado. Basta mirar la versión sin censura del video de “Telephone” (dura unos diez minutos) para darse cuenta. Es un gran video. Desconozco quién lo hizo, un tal Jonas no sé cuánto, pero bien pudo haber sido Quentin Tarantino: es notorio el amor del autor por las películas de la sex exploitation, o sea ese cine que se aprovechaba de la parte más mórbida (o llamativa, vamos) del asunto que tratara. En el caso del video de “Telephone” es el sexo y la violencia, todo en el marco de una cárcel de mujeres. Algo de lo que, cómo no, también se aprovechó el cine (hay notables bodrios argentinos e italianos que sirven de ejemplo, entre otras latitudes). Igual, esta clase de obras no paran hasta convertirse en clásicos, en obras de culto, por más malas que sean. Ojo, no es el caso de “Telephone”, que es un gran video. Estoy pensando más bien en cosas como Atrapadas, otra historia de mujeres prisioneras a las que se abusa sexual y psíquicamente, para el regodeo del espectador argentino de entonces (1984), que acababa de salir de la dictadura y se metía de lleno en el cine del destape. O en el de la Sexploitation, que es un nombre más apropiado para describir el cine en el que se inspira el realizador de “Telephone”: bajo presupuesto al servicio de los bajos instintos.
Pero pese a lo llamativo de la cuestión, Lady Gaga todavía está lejos de producir una canción como “See You Again”, de la Cyrus, su pop es más básico, se dirige al estómago, es bolichero, de opereta: tal como el rock de Marilyn Mason, ya que estamos, por lo menos cuando interpreta canciones propias. Distinto es cuando se mete con canciones de otra gente, como en el caso de “Sweet Dreams (are made of this)”, que es de los Eurythmics, o “Personal Jesus”. Son las versiones que esas canciones merecen. Y seguro haría una buena versión de “See You Again”, y me pregunto por qué todavía no lo intentó. Aunque si hay algo que la angelical Cyrus odiaría es que Marilyn Mason se metiera con una de sus canciones, a no ser que dentro de un tiempo abomine de su pasado en Disney y quiera intentar otra cosa, volverse rebelde por fin y desafiarse a sí misma.
A propósito, ¿es ella o alguna de sus colegas del canal a la que se la vio usando una remera de Iron Maiden? Mhh, tal vez me esté confundiendo con Lindsay Lohan, que sí es rebelde. Y bueno, se sabe cómo son estos chicos mimados. Estos chicos mimados, agrego, cuando crecen. No basta con usar remeras de Iron Maiden, por supuesto, pero por algo se empieza. Con todo, dicen que la Cyrus dejaría su carrera musical para dedicarse al cine, lo cual sería una gran pena, porque seguramente habría estado a un paso de continuar por el camino correcto, aquel que suele tomar el que se harta de lo convencional.
¿No le pasó acaso a Robi Draco Rosa? Hasta no hace mucho, unos años, o así, yo pensaba que era un nombre inventado. Hasta que quedé encantado por la voz de “Cruzando Puertas”, muy buena canción, tanto que tuve que preguntar quién estaba cantando. Y bueno, me salieron entonces con ese nombre de fantasía, que yo creía inventado. Esa es la única canción como la gente de su primer disco solista, Frío, donde todavía le costaba despegarse de ese costado romanticón tan odioso. Pero luego de eso, es decir luego de que la gente se olvidara de él, compuso obras como Mad Love o Songbirds & Roosters, que no están nada mal, y fundamentalmente El Teatro del Absurdo, que es lisa y llanamente un discazo. Draco Rosa e un artista menospreciado, opacado por figurines y ex compañeros tipo Ricky Martin, pero un creador con todas las letras cuando de hacer algo serio se trata y no melodías para la conformidad de todos, la cartera de la dama y el bolsillo del caballero. No se puede creer, simplemente, que un tipo que pasó por Menudo componga y cante así. O que diga frases tipo “Arriesgue todo, no se arrepienta de nada”, o mi preferida: “Ninguna buena obra termina impune”, que como están las cosas bien pudo decir Lindsay Lohan a la hora de agarrar la botella por primera vez, o Miley Cyrus al posar para la revista Vanity Fair, controversia que de haber sido bien aprovechada (es decir con más fotos) habría catapultado su carrera hacia donde lo merece. ¿A la par de Gaga, tal vez? No creo. Así como a Gaga le falta talento para componer algo como “See You Again”, a Cyrus le sobra ángel para parecerse a una presidiaria en celo.
En fin, pensando en estas buenas frases de Draco Rosa, que también podrían ser acreditadas a James Byron Dean, otro ícono cultural, de características similares a los que venimos nombrando, aunque más trágico que cualquiera de ellos, todos rebeldes sin causa, que son los mejores, me doy cuenta de que todavía no sé cómo terminó EE.UU. versus Argelia.
Me voy a fijar, a ver si volvió la señal. No volvió. Y ha pasado demasiado tiempo como para atribuir el desperfecto al viento, que afuera sigue acomodando hojas contra la puerta y llenando de tierra las ventanas. Serán los del cable, nomás, que se dieron cuenta. Para colmo no puedo ni siquiera preguntarle al vecino que me lo cede, porque la casa la ocupa su hijo, con el que no nos llevamos nada bien. El tipo mira para otro lado cuando pasamos. Lo que pasa es que hace un tiempo se compró un equipo de música demasiado grande no ya para su casa, sino para el barrio. Y estaba dale que dale a la cumbia y al cuarteto y a Ricardo Arjona, en sus momentos de calma. La siesta no se podía dormir y por la tarde no se podía pensar. Así que le dijimos, y no le cayó nada bien. Mhhh… ahora que lo pienso me doy cuenta de que quizá él mismo haya desconectado el cable, como represalia. ¡Se esperó hasta que Argentina llegara a los octavos de final el desgraciado!
Vamos a tener que hacernos de DirecTV nomás. Tiempo atrás, siglos, cuando vivíamos en un departamento, teníamos SkyTV. Después la empresa cerró sus oficinas en el país, y nos quedamos sin nada hasta que nos mudamos donde estamos ahora y nos enganchamos. Por SkyTV salía una colombiana en el menú en pantalla, muy simpática, que te decía lo que podías ver a cada hora según tus gustos, siempre con una sonrisa de oreja a oreja y cierto escote. ¿Seguirá estando? La habrán cambiado, seguramente. DirecTV no tiene eso, ¿no?

One Comment

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  1. Angel / Jun 24 2010 2:50 am

    Lady Gaga es exageradamente comercial, es una copia descarada del Marilyn Manson y muy pretenciosa, no es nada original, y hace todas estas cosas por fama y dinero, vean este link muy bueno:

    http://revelalaverdad.blogspot.com/2010/05/lady-gaga-copia-al-cantante-marilyn.html
    (copiar y pegar en el navegador si no enlaza, es muy bueno)

    http://it-it.facebook.com/pages/Lady-GaGa-NO-es-original-es-un-cumulo-de-copias/248597822786

    http://zheard.blogspot.com/2010/05/fotos-demunestran-que-lady-gaga-copio.html
    http://www.farandulista.com/2010/05/06/christina-aguilera-vs-lady-gaga-xtina-es-la-original-fotos.html

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