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junio 25, 2010 / Roberto Giaccaglia

En qué se están yendo los días (3)

Ha salido un nuevo álbum de Hendrix, Valleys of Neptune, pero no sé si tengo grandes expectativas. Lo vi el otro día en una disquería, y por el momento preferí seguir de largo. Quiero decir, siempre hay expectativas con Hendrix, pero es que todo resuma comercio alrededor de figuras así, muertas, enormes y revolucionarias. Uno sospecha que son canciones de desecho, que en vida el pobre tipo nunca hubiera sacado. O quizás sí, por qué no, pero luego de un mayor trabajo, y seguramente en otro contexto, hasta con otro nombre, en un disco tal vez conceptual, o por lo menos con un orden significativo y no así, sueltas, por decir, al gusto de los herederos y explotadores de su nombre.
Sucede que cada disco que sale de Hendrix no es de Hendrix, sino de pedazos de lo que quedó de él, infinitas capas de talento barnizando ensayos de canciones que nunca lograron su forma definitiva. Y molesta, porque escuchar esos discos con la pretensión de escucharlo a él es casi mentirse a uno mismo.
Es uno de mis artistas preferidos y si algún día me hago un tatuaje con la cara de un famoso será la de él. ¡Y ahora hasta me arrepiento de no haber comprado el dichoso Valleys of Neptune, el nuevo intento de sus herederos de sacarnos la plata!
Es que bien pensado tendría que tenerlo, ya que desde que lo conozco he ido adquiriendo cada cosa que encuentro, incluso discos, sí, qué le voy a hacer, que armaron sus herederos, como South Saturn Delta o First Rays of the New Rising Sun, por más que ellos digan otra cosa, que quedó escrito que Hendrix quería sacarlos así y blah blah blah. Es mentira, en el caso de First Rays of the New Rising Sunn ni el nombre del disco fue respetado, así como las canciones a incluir. Iba a ser un disco triple, probablemente conceptual, con cualquier otro nombre, así que de Hendrix First Rays of the New Rising Sun tiene sólo la pasión de Hendrix, mas no su decisión. Hendrix no era tal vez calculador, pero sí se puede decir que bastante cerebral a la hora de “armar” sus creaciones.
Cada cosa que sale hoy por hoy de él no es excelente, ni mucho menos, sino que vale por las partes que lo componen, o sea en forma separada, son discos poco coherentes como toda obra inconclusa pero no sólo eso, sino como toda obra cuyo responsable ya no puede poner las manos en ella. ¿Qué tan coherente será Valleys of Neptune? Encima con esas tapas que le hacen, siempre iguales: tanto en First Rays of the New Rising Sun como en el nuevo, aparece la carota difuminada de Hendrix sobre un paisaje New Age. Ni mamado Hendrix sacaba un disco con tapas así.
Aunque lo más probable es que termine comprándolo, repito, como pasa siempre, diga lo que diga. Me parece que es algo que no puede faltarme, consumista de mierda.
Hasta tengo un CD que no he visto en ninguna otra colección, un pequeño orgullo fuera de catálogo: The Psychedelic Voodoo Child, que sacó la compañía Remember en 1989, bajo licencia de Creative Sounds Ltd., y que contiene 20 canciones que Hendrix grabó en solitario entre 1965 y 1967, sí señor, todos los instrumentos él solito, en un “special 10-track equipment”, según lo que asegura el CD. La tapa es un sonriente Jimi vestido con uno de esos uniformes militares tipo Guerra de Secesión o similares que tanto le gustaba usar. De este disco tomaron los Beastie Boys un sampling para una de las canciones del disco Check Your Head, “Jimmy James” —que compusieron en honor a Hendrix, ya que estamos. Lo tomaron de la canción “Happy Birthday”, para ser más exactos, y ahora uno la escucha y le parece que la base para un buen tema de hip-hop está ahí, notoriamente ahí, y cree que Hendrix era un adelantado y que hasta creó el género sin saberlo —pero por supuesto que esto uno lo piensa después de ver qué hicieron los Beastie Boys con “Happy Birthday”.
También tengo The Jimi Hendrix Experience Live At Winterland, que vino con una imagen desplegable que reproduce el afiche original del evento, numerado. Es grandioso: unas pelotas del ying y el yang con piernas de mujer bailan alrededor de un escarabajo gigante. Esa noche, octubre del 68, también tocaron Buddy Miles y un tal Dino Valenti. Este CD, seguramente hoy también fuera de catálogo, lo sacó Polydor en 1987 y está hecho en lo que todavía era West Germany. Pero yo lo compré mucho después. Estaba en séptimo grado y faltaba para que anduviera por ahí buscando rarezas de Jimi Hendrix.
Hacia mi segundo o tercer año de secundario, es decir hacia 1989 o 1990, un artista plástico de mi pueblo, que tenía una enorme colección de discos, me prestó en cassette una recopilación de éxitos de un negro llamado Jimi Hendrix. Escuchá esto, me dijo. Era un cassette muy viejo, con un papel amarillo o naranja por encima, de edición nacional, con el nombre de las canciones en castellano. La tapa era el propio Hendrix en tres tomas diferentes superpuestas. Yo creía que estaba en actitud de desenfundar un arma y al mismo tiempo de esquivar las balas que se le venían encima. Es más, podía ver las pistolas en cada mano. Grabé el cassette en un TDK, y le puse con fibra roja los nombres de las canciones en castellano, tal como aparecían, en la parte de atrás del cartoncito. Escuchaba mucho ese cassette, pero mucho.
Ya tenía pósters de él y alguna que otra foto en mi carpeta del colegio, pero no fue hasta la llegada del CD que no compré por mi cuenta algo de Hendrix. Después ya fui adquiriendo uno tras otro sus discos. Por ejemplo, Band of Gypsys, disco que compré en Bariloche, en mi viaje de estudios, por la tarde, es decir todavía sobrio (es la edición de Polydor que viene con tres tomas que no están presentes cuando el disco salió originalmente en el 70). O Electric Ladyland, que compré en Córdoba, en la antigua disquería del Perro, una de las primeras cosas que compré ahí. Está hecho en Alemania, pero entiendo que es la edición americana, la que no viene, lógicamente, con la tapa original inglesa: la de esas mujeres desnudas sentadas en un salón con algunos vinilos de Hendrix en las manos y alguna que otra foto, un afiche de algún recital me parece. La de las mujeres es una gran foto, desconozco el nombre del artista que la tomó y es una pena que no se le haga justicia, porque hasta donde sé las ediciones de hoy de Electric Ladyland siguen saliendo con la cara de Hendrix en naranja y rojo, y no con las mujeres en pelotas, mirando a cámara sonrientes, como en un pequeño paraíso destinado al oyente enamorado. En fin.
En América se hizo más justicia con este asunto de las tapas sólo si hablamos de su primer disco, Are You Experienced?, porque es de allí la mejor foto de ese disco, esa gran toma psicodélica con lente de ojo de pescado, que es la imagen que todo el mundo recuerda del disco y al revés de lo que sucede con Electric Ladyland no la inglesa, que es una foto bastante común por no decir apenas pasable —es la que tengo yo. Pero eso sí, no es la versión americana la de mejor sonido.
Antes de que Hendrix hiciera pie en Estados Unidos, porque antes de su fama era un extraño en su propia tierra, el disco salió en Europa por tres compañías diferentes: Track Records, la compañía británica de Pete Townshend, Barclay Records, de Francia, y Polydor, para Alemania, Italia y España. En Estados Unidos salió por Reprise, con algunas modificaciones, como el orden de los temas y la exclusión de otros, algo que no satisfizo a Hendrix, pues se dejaron de lado las canciones más bluseras —según la compañía porque el blues no estaba de moda en América.
De todas las versiones la mejor es la francesa, de la Barclay, que es en mono. Las partes agudas están intactas, quizá lo más próximo que Hendrix escuchó en el estudio, tanto que sus acoples están tan presentes como siempre debieron estar y que en las otras versiones borró la necesidad de hacer sonar el disco en las radios AM. La versión de Barclay es por supuesto más cálida y transparente, tan clara que se escuchan voces y susurros que en otras versiones no. Por otro lado, las versiones de Polydor y de Reprise están en un cuasi-estéreo, artilugio que sirve para hacernos creer que un disco fue grabado en estéreo cuando en realidad no, sospecho que se logra toqueteando la ecualización, cosas de la modernidad, extrañas maneras de querer que aprovechemos las dos orejas.
Lo bueno de la versión americana es que trae la canción “Hey Joe”, perlita que falta en la versión francesa y que fue algo así como el primer gran hit de Hendrix, una canción enorme, o que mejor dicho él hace enorme, porque en realidad es de un tal Billy Roberts, de quien nunca escuché absolutamente nada.
Para mí siempre fue una canción de pistoleros. Es de un tipo que con el honor lastimado quiere liquidar a su mujer porque se la vio por ahí del brazo de otro hombre. Esta asociación libre mía hizo que confundiera a Hendrix con un vaquero en aquella tapa del cassette que me prestaron a mis trece o catorce años. Así que por más que no las tenía en las manos, yo lo veía en aquella tapa desenfundando pistolas en medio de un duelo, y de paso esquivando las balas que se le venían encima. Claro, yo lo hacía confrontándose con el hombre que se había llevado la mujer de Joe, y a Hendrix lo veía como al propio Joe, el tipo del honor mancillado. Me pregunto dónde habrá ido a parar ese cassette, el original, quiero decir, no mi TDK, que sé que en algún lado de casa andará. No creo que el artista plástico que me lo prestó se lo haya llevado consigo. Dicen que está en Brasil, viviendo no sé de qué. De su arte, ojalá, que al menos mientras vivía en el pueblo consistía en unos cuadros rarísimos, minimalistas y con algunas incrustaciones, alambre, plástico, figuras en cemento, o en esculturas atípicas, como un pantalón, por ejemplo, un jean, un jean vacío y sin embargo sólido, que estaba bastante bien y que había presentado no sé en qué exposición para el asombro de todos.

2 comentarios

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  1. Joaquín Bilbao / Ago 9 2010 1:23 pm

    Durante mi estadía en Berkeley en 2007, compré “The Jimi Experience” box set en una jugosa liquidación. Cuatro cds excelentes, con versiones geniales de algunos temas. Algunas joyitas: “Taking Care Of No Business”, “Gloria” (versión alternativa) y “Third Stone From The Sun” (con introducción de Jimi totalmente stoned, divagando sobre la exploración planetaria, imperdible).

    También, si no lo escuchaste, es imprescindible “BBC Sessions” con la Experience. Un lujo de los que ya no abundan.

    Saludos.

  2. Roberto Giaccaglia / Ago 9 2010 6:16 pm

    Sí, cómo no, la caja azul. Estaba en la feria del coleccionismo discográfico de Buenos Aires, aunque un poco cara, y ya me había agenciado The Complete Bitches Brew Sessions, de Davis, así que me la volví a perder.
    Las sesiones de la BBC las conozco desde la época del Soulseek, donde un alma caritativa las había pasado a su disco rígido, pero confieso nunca haber visto los cd originales.
    Un abrazo.

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