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noviembre 26, 2010 / Roberto Giaccaglia

En trance

Los Natas/Solodolor, 40:21, 2010, Sony Music/Tocka Discos.

Arranca con una relectura en castellano de “Ace of Spades”, una de las mejores canciones de la historia del heavy metal, y punto. No llegan a arruinarla, no pueden. Canta Ricardo Iorio, y ni siquiera.
Luego, otra elección inesperada: “No Time”, de los punkies TSOL, aunque ya a esa altura, cuando los TSOL grabaron la canción, sonaban menos punks, menos horrorosos. Para la versión Natas, canta Boom Boom Kid. Seguramente, la canción le queda mucho mejor a él que a sus compañeros de ocasión (es rock para niños, vamos).
Sigue con “I Don’t Mind the Pain”, del cuarto disco de Danzig. Invitado en la voz: El Topo Armetta. Pero Glenn Danzig es Glenn Danzig.
El Topo también se encarga de la voz en “Thumb” y “Green Machine”, canciones de Kyuss, menos exigentes, más cercanas a lo que sabemos que es Los Natas (eso que alguien llamó “stoner”: o sea un rock pesado que gira, despacio, alrededor de Black Sabbath), no muy desfiguradas (de hecho, uno se pregunta para qué las grabaron, si hasta dan ganas de ir a buscar en el baúl de los recuerdos las versiones originales, sólo para comprobar que todo está ahí —aunque mejor).
“Soma”, por su parte, y “Rutation”, que aparecen antes de los covers de Kyuss, son canciones viejas del grupo. “Soma” pertenece al primero, Delmar, y “Rutation” al segundo, Ciudad de Brahman. (Yo las tengo en el boxset Bee Jesus, no sé si fueron grabadas en otro lado.) Suenan, por supuesto, a lo que uno está acostumbrado (¡por fin algo de Natas!), sobre todo la primera, con largos pasajes de atmósfera cerrada, guitarras gordas (la suma de una SG más un Orange, uno supone) y una voz que apenas aparece, tímida, como en sus mejores momentos, los clásicos (como en “Meteoro 2028”, para mí una de sus canciones definitivas), para desatar justo en ese pasaje algo de furia (moderada y breve). Con todo, no difieren demasiado de las versiones originales. Sí quizá “Rutation”, un poco más aguerrida y rápida ahora, con unos treinta segundos menos de duración. Pero lo único notable de la nueva “Rutation” no es eso, sino la voz de Chotsourian: se le ha echado a perder la garganta con los años, y ahora suena bastante mejor, como debe ser. (Igual, si querían regrabar algo de su viejo repertorio me parece que la elección de estas dos canciones no fue del todo acertada. No me parecen ni de lejos lo mejor que tienen, y habría que ver si algún viejo oyente de la banda se acuerda de ellas. Yo hubiera optado por “Adolescentes”, “Tufi Meme”, o “Patas de elefante”, por qué no. “Meteoro 2028” no, que la dejen como está, por favor.)
¿Furia dije hace un rato? De eso hay más adelante, en las canciones que ya no le corresponden a Los Natas, sino a Solodolor: banda conformada por Gustavo Rowek, Billy Anderson, Sergio Chotsourian y el ya citado Topo. La cosa se vuelve un poquito grindcore: también se puede decir un hardcore extremo, apurado, abrasivo, voces de ultratumba y así. Por suerte es nada más que una (1) la canción donde prueban esto, “Sunday Horse”, y uno ya puede volver a sus queridos Brutal Truth y escuchar el estilo como corresponde.
Después mejora: “The Battle of Mocha Poo” es un acierto relativo, con apenas resabios de lo que acabamos de escuchar: vocalizaciones guturales y velocidad, velocidad, velocidad, pero esta vez sí identificable la guitarra de Chotsourian, cosa que ayuda bastante para no salteársela.
La cosa termina todavía mejor: con una balada que en realidad no lo es, que me hizo acordar mucho a algo que escuchaba cuando chico… ¿Qué era? ¿Metallica cuando eran buenos? No, más bien Mind Funk —peor sería haber nombrado a Extreme—, unos Mind Funk no tan divertidos como su nombre supone, sino más bien introspectivos y melancólicos, sucios, graves.

No sé que hacen Los Natas tocando así, desparramando al oyente por varios géneros (por momentos parece un compilado de bandas que están empezando), con un también desparramado (muy) nivel de calidad.
Quizá esto no es del todo un disco, sino más bien una introducción a este proyecto que es Solodolor, y el comprador se lleve algunas canciones de relleno, para justificar el precio.
Se dieron el gusto, supongo (tocar con invitados que las tribus metálicas consideran “de lujo”, probar otras sustancias, dejar de lado tanta marihuana), como se lo dieron en discos también raros, inusuales, como Toba Trance, o las Munchen Sessions, donde experimentaban en serio (ay, ese bendito humo), en todo el rigor de la palabra, y que para un fanático de su música (yo primero señorita) sí habrían de convertirse en imprescindibles.

Esto, en cambio, es menos sorprendente que cualquiera de sus anteriores trabajos.
Poco recomendable.
Sin ser (del todo) malo.

2 comentarios

Dejar un comentario
  1. Fabian / Nov 26 2010 7:41 pm

    Con dos escuchas que le he dado me pareció bueno el cd de Ararat, el proyecto de Chotsourian con el hermano.
    Y éste LN / Solodolor… sí, parece un tiro a la bartola.

  2. Roberto Giaccaglia / Nov 27 2010 2:37 am

    Sí, puede ser, a la bartola.
    Ararat está muy bien. Hay pasajes que me hacen acordar a Burzum, o al dark ambient por lo menos: “El carrusel” es un claro ejemplo de eso.

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