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enero 24, 2011 / Roberto Giaccaglia

“Sobre tu post de Enrique Symns”

Why so serious?

Me hubiera encantado poder opinar como un comentario màs en ese post, sino hubiera censura de por medio. Vi que en muchas de tus criticas dejas lugar a los comentarios no asi en el post que trata de pelotudo y rìdiculo a Enrique Symns.
Creo que es valedera tu opiniòn sobre lo que leiste, pero tambien  creo que si te consideras crìtico de libros deberìas saber que Enrique escribe ficciòn y que si un escritor que escribe ficciòn logra que el lector (ya sea crìtico o no) se tome muy enserio lo que esta leyendo y ademàs se lo CREA, lo hace indudablemente un excelente escritor…Cosa que no dudo, y si creo que Enrique Symns es un escritor maravilloso, que sabe inundar los prejuicios de la clase media. No es necesario ser marxista o contracultural para darse cuenta que te envenenaron con la educaciòn que te dio mamà y te transformaste en un capataz del sistema, en ese quejismo deambulante en internet, el repentino aislamiento de quien da un pequeño paso adelante determinando el estilo de un animal que tarde o temprano muere. De ahi que leemos un reseña envidiosa, sin generosidad, sedentaria por abulia, moralista,opacadora del reflejo ajeno, hedònica de chupete, con el traje de lo humano si tal cosa existe ò sòlamente monerias, etc, etc…
Por ùltimo quiero aclararte algo muy importante que fue lo que reabundo en el texto; ENRIQUE SYMNS NO ES HIPIEE, ES PUNK…SI COMENZAS  A REDACTAR EL TEXTO NUEVAMENTE DESDE ESA PERSPECTIVA, LAS COSAS SE LEERÌAN MUCHO MEJOR!!!

No tengo el gusto, Roberto.

Mariana Aron

No hay censura. Lo que hay, simplemente, es que no me caliento en abrir los comentarios. Antes lo hacía, hasta la crítica a la película Francia inclusive, y después dejé de hacerlo. No hay explicación. Los abriré cuando se me cante abrirlos. Y si no, pues no.
¿Le dije “pelotudo” y “ridículo” a Symns? Como sea. Si leíste eso, no soy quién para afirmar lo contrario.
Si las columnas de Symns no son “en serio”, ¿qué son? ¿Cuentos? Pero entonces, ¿no son cuentos en serio? ¿Son “en broma”? Ah, bueno, mirá, mi crítica también iba en broma, era una joda. ¿No me digas que te lo creíste? Uy, debo escribir bien entonces.
(En el prólogo de La vida es un bar se llama “editoriales” a los textos finales del libro, es decir los del capítulo 4, donde se amontonan la mayoría de los escritos que cuestiono. Un “editorial” es un artículo de los llamados “de fondo”: género periodístico-expositivo que consiste en explicar y valorar hechos importantes, conforme a la línea ideológica del medio que lo publica. Es, en suma, un escrito periodístico de opinión, siempre actual. Fijate en cualquier manual de periodismo -y no de cuento breve-, y vas a encontrar definiciones muy parecidas a esta.)
Y eso que mamá no me dio ninguna educación. No terminó la escuela primaria la vieja, que Dios la guarde (¡y no la haga bajar!).
¿Yo “capataz del sistema”? Síííí, ¿viste la influencia y el poder que tengo? El sábado seguro que la Ñ levanta la nota y la pone en la tapa.
Lo de “determinando el estilo de un animal que tarde o temprano muere” no te lo retruco porque no lo entiendo.
Lo de “reseña envidiosa y sin generosidad” sí: el crítico lo que menos debe ser es generoso (para eso están los amigos). Y si no es envidioso, pues es que no es crítico al fin y al cabo. Lo digo, todo esto, en el supuesto caso de que me consideres uno (crítico quiero decir).
Para lo restante, “sedentaria por abulia, moralista,opacadora del reflejo ajeno, hedònica de chupete, con el traje de lo humano si tal cosa existe ò sòlamente monerias, etc, etc…”, no tengo mucho que decir (¿está en castellano esto?).
¿Así que Symns es punk? Eso cambia mucho las cosas.
A ver, empiezo de nuevo:

Enrique Symns me caía muy bien antes de leerlo: me parecía un punk bueno. Lo veía como a un artista que hace lo suyo sin esperar nada a cambio. No sé por qué lo pensaba —haber pasado por el under no alcanza para esto— pero era, para mí, el equivalente literario de un Luca Prodan: autodidacta, soñador, rebelde, del todo ajeno a las seducciones de la fama, el dinero, etc. Ahora que lo leí no me cae tan bien, y la confirmación de que es, en efecto, un punk bueno, lleno de buenos sentimientos e intenciones humanitarias, lo único que me provoca es evitar la compra de un libro suyo por el resto de mi vida…

Y bueno, todo lo demás…

Saludos.

Roberto Giaccaglia

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