Skip to content
junio 24, 2011 / Roberto Giaccaglia

Diario de un librero #7

No todo el manga es bueno. Parece una tontería, pero para alguien que descubrió el cómic japonés con Death Note, tardíamente, a los y pico de años, es fácil creer que cualquier cosa que venga escrita al revés en cuadritos y sus personajes se parezcan vagamente a Heidi o a los sufridos de Robotech puede llegar a ser adictiva. Gantz, por ejemplo, una historieta japonesa para adultos -con minas más o menos en bolas, quiero decir, y mucha violencia-, que arrancó hace unos diez años y que ya lleva más de veinte tomos en su país de origen, está lejos de entrar en esa categoría. Es un manga chato, sin pasión, dibujado por un autómata que no conoce de matices ni de expresiones. Bueno, como lo haría un autómata, ¿no? Y el guión es igual de frío, de insulso, de mediocre: unos cuantos tipos se mueren y se encuentran en una sala donde una enorme bola -¡una bola!- habitada por un hombre desnudo les envía órdenes y/o misiones, que siempre tienen que ver con despachar a alguien. Y para colmo la traducción. Está en argentino. Yo pensaba que el español de la madre patria era peor -sí, las traducciones de Anagrama, por ejemplo, en las preciadas novelitas que leemos nosotros los snobs y Rodrigo Fresán-, pero no: es aún más insufrible la traducción argentina. Abundan los che, los gil, los signos de exclamación que se cierran pero no se abren. O sea que para colmo es un doblaje argentino un poco analfabeto. Más o menos como pasaba en la película Los increíbles con doblaje de voces argentinas: la película se desmerecía mucho, perdía más de la mitad de su gracia. Gantz, con todo, no tiene mucho que perder, porque de bueno no tiene nada, pero la “traducción” que hace el o los argentinos encargados de la tarea convierte a este manga, si cabe, en directamente insufrible. Pareciera que algunas editoriales están convencidas de que su público -ciertamente cautivo- es algo idiota, y trabajan acercándole un producto bastante parecido. Ahora bien, ¿cómo hago yo para deshacerme de todos los ejemplares de Gantz que adquirí? ¿Qué le digo a los clientes? ¿”Llevalo, que está buenísimo”? Eso no se hace.

A %d blogueros les gusta esto: