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junio 27, 2011 / Roberto Giaccaglia

Diario de un librero #10

Al parecer, la ola de frío polar seguirá hasta el miércoles. En casa nos asustamos un poco: ya sabemos que esto afecta las ventas. Es lo que nos dijo una vendedora con más experiencia que nosotros: Los cambios climáticos bruscos, hacen disminuir las ventas. Vaya a saber qué extraño mecanismo opera en la cabeza de la gente: si hace mucho frío de golpe, deja de comprar; si hace mucho calor de golpe, también. Bueno, mirado desde el lado del consumidor es bastante lógico: si pudiera, yo también me quedaría en casa cuando el frío o el calor golpean. Para colmo, en el negocio no tenemos ni una mísera estufa eléctrica para calentarnos. Tenemos que dejar la puerta cerrada, lo que, de paso, también puede hacer que nos haga disminuir las ventas. Aquella vendedora con más experiencia que nosotros también nos dijo: Una puerta cerrada o un escalón alto a la entrada, hacen disminuir las ventas. Escalones altos también tenemos. Tanto que las viejas necesitan de alguna ayuda para entrar al local. Por suerte casi todos nuestros compradores son niños… aunque si la puerta está cerrada no la pueden abrir, porque es pesada. Es más, el sábado, que casi no entró nadie, una niña amagó a entrar, pero no pudo abrir. Justo estábamos acomodando unos libros al fondo del local, y no pudimos ayudarla. Cuando llegamos a la puerta, ya se había ido. Sí, es un local largo.

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