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junio 29, 2011 / Roberto Giaccaglia

Diario de un librero #12

Mientras no hay gente leo El arte, de Juanjo Sáez. Yo a éste lo tenía de la Rockdelux (¿se escribe así?). En esa revista, Juanjo ilustraba algún momento del rock que lo había dejado marcado. Por ejemplo, cuando el gordo David Baker dejó o lo echaron de los Mercury Rev. Era una página grandiosa, dibujada con todo el cariño del mundo -Juanjo es un dibujante increíble, de esos que, como Max Cachimba, causan rechazo en los que se creen que saben dibujar… no sé si me explico. Para colmo disfrutaba de los mismos grupos o canciones que yo. Nada más había leído de él que esas páginas melómanas. Hasta que La Editorial Común, del conejo Liniers, publica en Argentina este compendio de charlas imaginadas entre Juanjo y su madre, donde aquél intenta explicarle a la buena señora qué coño es el arte. (“Coño”, claro, y no “carajo”, que estamos hablando de un autor español.) Es un libro maravilloso. Es decir, maravilloso. La crítica que vale la pena leer se puede resumir por entero en sus doscientas sesenta páginas y pico. En serio: lo estoy leyendo con el mismo entusiasmo que en su momento significó para mí Contra la interpretación, de Susan Sontag. Copio, para que se me quede grabado para siempre, un fragmento: “… en el recorrido hacia la creación, siempre tenemos la tendencia de hacer lo que nos gusta, de esta forma sólo llegamos a las mismas conclusiones, si empiezas a trabajar en algo que nunca harías, eso te puede conducir a algo interesante, que de otra forma nunca habrías conocido”. Ojalá que no lo vendamos. Y que si lo vendemos lo consiga de nuevo.

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