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julio 1, 2011 / Roberto Giaccaglia

Diario de un librero #14

Dos chicas buscando trabajo. Nos encantaría trabajar en un lugar así. Bueno, a nosotros también. Si te gustan los libros, es imposible pasarla mal en una librería. ¿No entra nadie? ¡Mejor todavía! Te ponés a leer, a escuchar música, o a escuchar música y leer. Pocos negocios ofrecen esa ventaja. Quiero decir, un verdulero puede tener la suerte de que le gusten mucho las verduras, pero nunca se enamorará de un tomate. Y si posibles clientes lo ven tomando entre sus manos una ramita de apio mientras no hay nadie, contemplándola digamos con cariño, conmovido o deslumbrado, pues buscan otra verdulería. Así que las chicas nos dejaron sus curriculums. Son jóvenes, han estudiado inglés, computación, tan terminado el secundario, tienen algo de experiencia en otros trabajos… Lo usual. Nada de eso hace falta para vender libros. Son simpáticas. Eso puede andar. Una confundió las tapas de la Trilogía Millennium con la de El cuaderno de Maya, de la escribidora (Bolaño) Isabel Allende. Eso no está tan bien, pero tampoco es para tanto. Ah, mirá, de ese libro -refiriéndose a El cuaderno de Mayahay otro en vidriera, ¿no? -refiriéndose a la trilogía. No es nada. Con todo, habría que ver si estaba así de equivocada. Algunos dicen que la Allende le copió a Stieg Larsson para componer a su Maya… Quién sabe. Es probable que esta chica que quiere trabajar con nosotros sea una crítica en potencia -y una bastante ácida.

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