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julio 16, 2011 / Roberto Giaccaglia

Diario de un librero #23

Por el momento -aunque mañana juegue la selección en horario comercial-, estoy contento de no ser porteño: si no te gobierna Macri, te insulta Feto Páez. Igualmente, no sé cuál de las dos cosas es más insignificante: un gobierno de Macri o un insulto de Feto Páez. Debí decir, quizá, intrascendente. Para los únicos que trascienden estas cosas, son para los bandos en disputa: tapa en Clarín de los insultos de Feto Páez, y dale que va en 678, el circo criollo. ¿En serio estuvo este muchacho Aldana, de una banda que se llamaba El otro yo? Pensar que cuando era jovencito los iba a ver cada vez que se daban una vuelta por acá. Y sí, alguna vez los aplaudí, hice pogo en su honor, etc. Cosas de chicos. Calculo que si varios varios años atrás alguien me hubiera dicho que el líder de la banda asistiría a semejante circo, ¿para decir qué, de cualquier manera?, y defender a ese coso por decir las pavadas que dijo, no le habría creído, por más brujo que fuera. Pero bueno, así como alguna vez fuimos pendejos, el Feto Páez fue un fashion apolítico y Aldana… bueno, no estoy seguro qué cosa haya sido. El kirchnerismo tiene la extraña facultad de fagocitar artistas (buenos, malos o mediocres, eso no importa) y devolver -vomitar- militantes.

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