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julio 23, 2011 / Roberto Giaccaglia

Back to black

Amy Jade Winehouse 1983-2011

Copado. Se murió a la misma edad que Joplin, Jones, Hendrix, Morrison, Cobain… Algún brujo debería investigar eso, ver si el cruce entre el número 27 y la celebridad en el rock es factible de generar algún tipo de desgracia. Poniendo especial atención si el rockero célebre resulta medio irresponsable con las pastillas y el vino, claro. Hoy, justito, apenas me levanté (tipo 9), puse una de sus canciones: “You Know I’m No Good”, de su segundo disco. En serio, la primera del día. Después puse Nick Cave. No todas sus canciones eran buenas -de hecho, no será por su faceta de compositora por lo que pasará a la historia. De su primer disco, Frank, rescato “What Is It About Men”, y… bueno, no hay mucho más que eso, realmente. Como muchos artistas torturados, carecía de perspectiva. Tanto sus mejores como sus peores canciones tratan sobre lo mismo: ¡qué arruinada que estoy! Lo que en esta era feliz de banda ancha y wifi gratuito en las plazas carece de sentido, vamos. Quiero decir, si uno fuera Billie Holiday -a quien ella admiraba y hasta copiaba un poquito- estaría más o menos bien hacer como que se extirpan las penas cantando… lo cual, seguramente, en su caso (el de Billie) era cierto. Pero convertir eso en parte de un acto, es más: ¡de una vida!, lo vuelve todo plástico derretido, un relleno de moldes que generan artefactos que se venden bien… pero que a la larga son sólo eso, artefactos. La pena, las miserias, los escándalos son productos de consumo masivo. Hay todo un público inescrupuloso aguardando vaciar sus bolsillos por todo eso. Un público a quien la música no le va ni le viene, pese a lo cual siempre habrá un artista demagógico que lo complazca a gusto. Cantaba bien, y es una porquería que se haya muerto.

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